Por Jonathan Latham, 2 de junio de 2020 independentsciencenews.org Si la gente ha aprendido algo de esta pandemia de COVID-19 es que la ciencia no genera certezas. ¿Funcionan las mascarillas caseras? ¿Cuál es la tasa de mortalidad de COVID-19? ¿Cuán precisas son las pruebas? ¿Cuántas personas no tienen síntomas? Y así sucesivamente. Prácticamente la única afirmación indiscutible hecha hasta ahora es que todos los parientes genéticos más cercanos conocidos del virus Sars-CoV-2 se encuentran en los murciélagos de herradura ( Zhou et al., 2020 ). Por lo tanto, el probable huésped del virus era un murciélago. Sin embargo, la mayoría de estos coronavirus de murciélago similares a los de los precursores no pueden infectar a los seres humanos ( Ge et al., 2013 ). En consecuencia, desde su inicio, una cuestión clave que pende sobre la pandemia ha sido: ¿Cómo evolucionó un virus de ARN de murciélago a ser un patógeno humano que es a la vez virulento y mortal? La respuest...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo