por Nathan J. Robinson, 2 de octubre de 2023 currentaffairs.org En 1940, George Orwell publicó una reseña de Mein Kampf en la que se planteaba una pregunta obvia: dado que Adolf Hitler manifestaba abiertamente su deseo de crear una miserable distopía opresiva, ¿por qué demonios se sentiría alguien atraído por su doctrina? Como dice: “ Lo que [Hitler] prevé, dentro de cien años, es un estado continuo de 250 millones de alemanes con mucho 'espacio habitable' (es decir, que se extienda hasta Afganistán o sus alrededores), un espantoso imperio descerebrado en el que, esencialmente, nunca pasa nada excepto el entrenamiento de los jóvenes para la guerra y la interminable reproducción de nueva carne de cañón". ¿Cómo fue capaz de transmitir esta visión monstruosa?". Orwell argumentaba que el atractivo del nazismo iba más allá de su fanatismo antijudío profundamente arraigado. Hitler, decía, también ofrecía a sus seguidores la oportunidad de sentirse parte de algo gra...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo