por Edward Curtin, 16 de mayo de 2020 Dissident Voice La trampa se colocó hace al menos 25 años y los ratones saltaron al olor del queso. Me refiero a la introducción del ordenador como una necesidad masiva y a Internet que le siguió. Fui lento para entrar en la trampa, "forzado" finalmente en 2007 por la universidad donde enseñaba. Hasta ese momento sólo era miembro del Club del Lápiz de Grafito, cuyo lema era "un obstáculo en la superautopista de la información" y cuya lista de miembros ascendía a veintitrés personas y media en todo el mundo. Cuando lenta y renuentemente alcancé el queso, la trampa no se cerró en mi cuello para acabar conmigo, sino en mi cabeza que estaba medio dentro y medio fuera. La parte de afuera seguía pensando. Lo que sigue son las reflexiones de esa media cabeza sobre por qué no seguí mi intuición, la maldita situación en la que estamos todos, y lo que podríamos hacer para salir de la trampa y correr libres. No m...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo