Por Debbie Lerman , 19 de octubre de 2023 brownstone.org Solía ser una verdad universalmente reconocida por los ciudadanos de las naciones democráticas que la libertad de expresión era la base no sólo de la democracia, sino de todos los derechos humanos. Cuando una persona o un grupo puede censurar la expresión de los demás, existe -por definición- un desequilibrio de poder. Quienes ejercen el poder pueden decidir qué información y qué opiniones están permitidas y cuáles deben suprimirse. Para mantener su poder, naturalmente censurarán la información y las opiniones que cuestionen su posición. La libertad de expresión es la única forma pacífica de exigir responsabilidades a los gobernantes, cuestionar políticas potencialmente perjudiciales y denunciar la corrupción. Quienes tenemos el privilegio de vivir en democracias comprendemos instintivamente este valor casi sagrado de la libertad de expresión para mantener nuestras sociedades libres y abiertas. ¿O no? De man...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo