por Davide Miccione, 30 de octubre de 2022 avanti.it Es una pena para quienes utilizan el término "conspiracionista" para calificar cualquier interpretación que haya traspasado los hercúleos pilares invisibles de lo que es apropiado decir sobre el mundo, para cualquier tesis que no vea en el poder bonhomía y solicitud paternal o, en las corporaciones multinacionales, un honesto afán de lucro no desprovisto de una fuerte responsabilidad moral y social. Uno lo siente y sobre todo se avergüenza. No sólo por la adopción de un término que en su nueva acepción (no el que conspira sino, con una extraña inversión, el que ve conspiraciones por todas partes) es reciente y se ha extendido con tal virulencia que hace pensar que él mismo, en un cortocircuito mental, se basa en "una conspiración", sino sobre todo porque revela en quien lo utiliza una ignorancia anómala o una ingenuidad desconcertante o un total servilismo al discurso mediático o finalmente una mezcla de las ...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo