Las ciudades inteligentes o de alta tecnología prometen eficiencia al controlar todo, desde los contenedores de basura hasta los puentes, pero ¿qué pasaría si diésemos marcha atrás y adoptásemos otras más sencillas? Por Amy Fleming, 15 de enero de 2020 The Guardian Desde que los teléfonos inteligentes nos engancharon con sus posibilidades ilimitadas y el aumento de los niveles de dopamina, los alcaldes y burócratas de las ciudades no se cansan de esa idea de administrar las ciudades de manera inteligente. Esto hace que parezcan dinámicas y atractivas para los negocios. ¿Qué es lo que no nos gusta de los "genios" que racionalizan sus competencias en materia de gestión de servicios, optimizan la eficacia y mantienen a los ciudadanos protegidos con un montón de aplicaciones prácticas? No existe una definición concreta de ciudad inteligente, pero las versiones de alta tecnología auguran el uso de cámaras y sensores para supervisar todo y a todos, desde las ...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo