Las empresas y los agentes políticos despliegan desinformación porque es eficaz, difícil de rastrear, casi nunca se castiga y tarda años en corregirse. Por Paul D. Thacker, 14 de mayo de 2020 drillednews.com En medio de esta pandemia que ya ha provocado más de un cuarto de millón de muertes, la desinformación sobre las pruebas para la detección del coronavirus, las vacunas y las terapias a aplicar es algo que se extiende mucho más rápidamente que el propio virus. Dos expertos médicos culpan de ello a esta carrera enloquecida de la ciencia viciada por la actitud partidista de los Estados Unidos, así como ese legado tóxico de una medicina sustentada en una regulación muy débil y en investigaciones muy pobres, respaldada por la publicidad de los medios de comunicación. La historia nos dice que nosotros, los humanos, tenemos escasas habilidades para separar los hechos científicos de los de ficción, especialmente cuando las empresas extienden de manera premeditada...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo