Exposición ambiental al glifosato e impactos sobre la salud reproductiva en la población agrícola de Argentina
Autores:
Medardo
Avila-Vazquez, Flavia
S. Difilippo, Bryan
Mac Lean, Eduardo
Maturano, Agustina
Etchegoyen
Resumen
Argentina
utiliza anualmente 240.000 toneladas de glifosato en la agricultura
industrial y se observa un cambio en el perfil de morbilidad por
parte de los médicos de las zonas agrícolas; ahora parecen
prevalecer los trastornos reproductivos. El objetivo de este estudio
es determinar la concurrencia de la exposición al glifosato y los
trastornos reproductivos en un típico pueblo agrícola argentino
(Monte Maíz). Se desarrolló un estudio ecológico con un análisis
ambiental de las fuentes de contaminación, incluyendo mediciones de
glifosato y otros pesticidas, y un estudio transversal de la
prevalencia de abortos espontáneos y anomalías congénitas. Se
detectó la presencia de glifosato en el suelo y en el polvo de los
cereales y se comprobó que su concentración era aún mayor en el
suelo de las aldeas que en el de las zonas rurales; en la región se
utilizan anualmente 650 toneladas de glifosato y se contamina el
suelo y el polvo en suspensión afecta también
a los núcleos de población, lo que supone una carga de exposición
ambiental al glifosato de 79 kg por persona y año. No encontramos
otras fuentes relevantes de contaminación. Las tasas de aborto
espontáneo y anormalidades congénitas son tres y dos veces más
altas que el promedio nacional registrado por la salud nacional (10%
vs. 3% y 3% - 4.3% vs. 1.4% respectivamente). Nuestro estudio
verificó una alta exposición ambiental al glifosato en asociación
con una mayor frecuencia de trastornos reproductivos (aborto
espontáneo y anomalías congénitas) en la aldea agrícola
argentina, pero es incapaz de hacer afirmaciones de causa-efecto. Se
requieren estudios adicionales con diseños para tales propósitos.
Palabras
clave
Glifosato,
Abortos espontáneos, Anomalías congénitas, Exposición ambiental,
Salud ambiental.
1.
Introducción
En
1996, Argentina comenzó a cultivar semillas genéticamente
modificadas (GM), y actualmente se emplean 25 millones de hectáreas
donde viven 12 millones de personas; estos cultivos han provocado un
aumento sustancial en el consumo de plaguicidas. En 2013, Argentina
fumigó 240.000 toneladas de glifosato [1][2] . Se percibe un cambio
en el perfil de morbilidad y mortalidad por parte de los médicos de
las zonas agrícolas; ahora parecen prevalecer los trastornos
reproductivos y el cáncer [3] y recientemente la Federación
Internacional de Ginecología y Obstetricia (International Federation
of Gynecology and Obstetrics) expresó su preocupación por los
efectos en la salud reproductiva por la exposición a productos
químicos tóxicos del medio ambiente [4]. La ciudad de Monte Maíz
(Distrito de Unión en la Provincia de Córdoba) se encuentra en el
corazón del área agrícola argentina, la región de mayor
productividad agrícola del país, donde se cultivan soja, maíz y
trigo en el centro del país. En los últimos años, las autoridades
del gobierno local, junto con los residentes locales y los médicos,
han mostrado su preocupación por un aumento evidente en el número
de abortos espontáneos, anormalidades congénitas y cáncer, por lo
que solicitaron una evaluación del estado de salud a la Facultad de
Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). La
comunidad había llevado a cabo un censo de salud en 2007 (no
publicado), realizado por maestros y otros voluntarios, en el que se
identificaron altas tasas de abortos espontáneos y cáncer. Existen
pocos estudios epidemiológicos sobre la salud ambiental de las
poblaciones rurales en Argentina y muy pocos han sido publicados
hasta la fecha. El objetivo de este estudio es conocer la
contaminación ambiental registrada en Monte Maíz, principalmente la
presencia de glifosato y otros plaguicidas y comprobar si se ha
incrementado la prevalencia de abortos espontáneos y de anomalías
congénitas. Nuestro objetivo era verificar la concurrencia de la
exposición ambiental al glifosato y esos trastornos reproductivos;
también se midieron las tasas de cáncer y este resultado ya ha sido
publicado recientemente por los autores [5].
2.
Material y Métodos
Se
realizó un estudio ecológico exploratorio sobre trastornos
reproductivos y contaminación ambiental, consistente por un lado en
un estudio epidemiológico (estudio transversal) con una encuesta de
salud por hogares dirigida a toda la población (encuesta
poblacional), diseñada para ubicar cada registro en la localidad
mediante el uso de nueve ratios de censo (R) por parte del Censo del
Instituto Nacional de Censos, que dividen el municipio en nueve
sectores con mayor peso demográfico, tal y como se observa en el
mapa de la Figura 1. A partir de la encuesta de hogares, se verificó
la prevalencia del aborto espontáneo (mujeres de entre 15 y 45 años
que han sufrido o inexplicables en los últimos 5 años y con 5 o más
años de residencia en Monte Maíz) y prevalencia de anomalías
congénitas (niños con anomalías congénitas mayores vivos en el
momento de la entrevista), estas fueron variables dependientes,
mientras que el sexo, la edad, la ocupación, la permanencia en la
aldea, el tabaquismo, la proporción de residencia censal, el nivel
educativo y la presencia de contaminantes ambientales fueron las
variables independientes. Por otro lado, un análisis ambiental que
registra las fuentes de contaminación tales como vertederos, antenas
de telefonía móvil, transformadores de energía eléctrica, sitios
industriales, reservas de granos, depósitos de pesticidas y máquinas
de fumigación. Entrevistamos a las partes interesadas de la
comunidad y del gobierno, dueños de negocios, representantes de la
ciudad, maestros, agricultores y trabajadores que fumigaron
pesticidas, con el fin de reconocer el funcionamiento de las
industrias, los servicios públicos locales y los agronegocios (agua
potable, manejo de alcantarillado, desechos domésticos,
contaminación de las industrias, prácticas y dosis de uso de
pesticidas). El Centro de Investigaciones Ambientales de la Facultad
de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata recolectó
y analizó muestras de matrices ambientales (agua, suelo, cáscara de
granos), seleccionando doce sitios internos y periféricos de la
ciudad para examinar la presencia de glifosato, su metabolito ácido
aminometilfosfónico (AMPA), y los plaguicidas utilizados actualmente
(clorpirifos, endosulfán, cipermetrina, atrazina, 2.4D, y
epoxiconazol). Tanto el pretratamiento como el análisis de
plaguicidas se realizaron bajo normas internacionales utilizando
cromatografía líquida-espectrometría de masas [6] [7] . Se realizó
una determinación de arsénico (As) en la red de agua doméstica
mediante espectrometría de absorción atómica de generación de
hidruros.
El
área de estudio fue Monte Maíz, municipio ubicado en la Ruta
Provincial N.º
11,
33˚12' latitud Sur y 62˚36' longitud Oeste de Greenwich, a una
altura sobre el nivel del mar de 114 metros; el municipio tiene 113
años de antigüedad y cuenta con 7788 habitantes (8045 incluyendo
residentes de zonas rurales circundantes). La agricultura es la
principal actividad económica con industria metalúrgica
complementaria que se encuentra en el extremo sur de la ciudad [8].
2.1.
Análisis estadístico
Las
tasas brutas se obtuvieron a través de una base de datos y una
matriz numérica, se realizó un análisis de correlación bivariada
Pearson para evaluar la asociación de abortos espontáneos y
anomalías congénitas con variables independientes, incluida la
distribución espacial de acuerdo a las razones del censo en el que
se dividió la ciudad (R09-R18). Construimos mapas para abortos
espontáneos y anormalidades congénitas y fuentes de contaminación
usando el software Quantum GIS 2.4 y creamos tablas de contingencia
para realizar mediciones relacionales entre la exposición y la
enfermedad. Para ello se utilizó el siguiente software: INFOSTAT
(UNC), SPSS y EPIDAT (OPS). Se compararon las tasas de abortos
espontáneos y anormalidades congénitas de Monte Maíz con las tasas
nacionales reportadas por el Registro Nacional de Anomalías
Congénitas (RENAC) del Ministerio de Salud de la Nación [9].
2.2.
Realización
del estudio
Los
médicos o estudiantes de medicina llevaron a cabo el trabajo de
campo durante octubre de 2014; todas las encuestas de salud fueron
realizadas por estudiantes de medicina de último año de la UNC y
profesores de medicina. El estudio se realizó de acuerdo con la
Declaración de Helsinki y en el marco de la Ley 9694 Artículo 2 de
la Provincia de Córdoba de acuerdo con la Ley Reguladora de la
Investigación Sanitaria y fue aprobado por el Comité de Bioética
creado por esta ley para los estudios de observación[10]. Todas las
encuestas se realizaron después de obtener el consentimiento
informado.
3.
Resultados
3.1.
Análisis
Ambiental
En
Monte Maíz la red eléctrica está alimentada por energía de media
tensión distribuida en el área urbana, con subestaciones de 33 kV a
380 w, sin alta tensión. Cuenta con un sistema de alcantarillado con
una red de recogida doméstica que llega a todos los hogares; los
residuos sólidos urbanos son gestionados por un servicio municipal
que cuenta con una planta de Residuos Sólidos. El área cuenta con
45.000 ha de soja y 20.000 ha de maíz , que son los principales
cultivos de verano y el trigo en una superficie de 15.000 ha como
cultivo de invierno. Identificamos un vertedero abierto, a 800 metros
al noreste del límite del pueblo, sin evidencia de incendio en los
últimos 5 años. Hay una ausencia de silvicultura en la periferia de
la ciudad, que es reemplazada por cultivos de soja y maíz,
comenzando en el borde inmediato de las casas. Estos cultivos son
frecuentemente tratados con pesticidas, con maquinaria terrestre y
fumigadores. En el suroeste de Monte Maíz encontramos dos fincas
ganaderas y, en el lado oeste, una zona de inundación, con
estanques, un parque y una planta de tratamiento de aguas residuales
entre los campos de cultivo, y dos industrias de equipos agrícolas,
ubicadas en el extremo sur del pueblo, que utilizan gas metano como
fuente de energía. Las fuentes de radiación electromagnética
fueron dos torres de telefonía móvil, ubicadas en R9 y R12, que se
destacan en el mapa de factores de contaminación de Monte Maíz en
la Figura 2 (hay otras dos torres ubicadas fuera del área urbana).
La población de Monte Maíz recibe agua potable de muy buena
calidad, potable y libre de arsénico. Dentro de la aldea habitada,
hay silos de cereales de donde se desprenden la soja y las hojas de
maíz (polvo de cereal) que se muestran en el mapa de la Figura 2 y
se identificaron veintidós depósitos para la fumigación y
contenedores de pesticidas utilizados en la región. Agrónomos
locales y aplicadores de agroquímicos informan que en Monte Maíz
los cultivos de soja y maíz transgénicos utilizan 10 kilogramos de
glifosato por hectárea y año. Seiscientas cincuenta toneladas de
glifosato se pulverizan en la zona, lo que supone una carga general
de exposición ambiental al glifosato de 79 kg por persona y año,
que varía en función de la actividad agrícola o no agrícola y de
la distribución espacial del glifosato. Esta región utiliza
novecientas setenta y cinco toneladas de todos los plaguicidas cada
año.
3.2.
Análisis
de
Contaminantes Químicos
Se
detectó glifosato del herbicida y AMPA en el 100% de las muestras de
suelo y cáscara. En la cascarilla de los silos predominaron el
glifosato y el AMPA (505 y 607 ppb), seguidos por el clorpirifós (14
ppb) y el epoxiconazol (2,3 ppb) como se muestra en la
Tabla 1.
El sitio de muestreo N˚ 6 (mapa
en la Figura 2),
perteneciente a un parque infantil, contenía 68 veces más glifosato
que el sitio Nº 5, perteneciente a un campo de cultivo de maíz
resistente al glifosato. De manera similar, el sitio N˚ 8, donde la
muestra de suelo fue tomada de la acera al lado de los depósitos de
pesticidas, tenía la concentración más alta de glifosato (3868
ppb), AMPA (3192 ppb), y otros pesticidas. El glifosato también
presentó las concentraciones más altas entre todas las matrices
estudiadas (3868 ppb), excediendo por mucho a los otros pesticidas:
endosulfán II (337.7 ppb) y clorpirifos (242 ppb) (ver
Tabla 1).
Había concentraciones mínimas de pesticidas en el agua potable;
también, el arsénico en el agua potable era menos de 5 ppb.
3.3.
Análisis epidemiológico
En
general, se visitaron el 92% de los hogares y el 4,8% corresponde a
hogares que se negaron a contestar la encuesta. Algunas casas estaban
deshabitadas en el momento de la visita. La información fue recabada
de 4859 personas (62% de la población), sus características están
disponibles en la Tabla 2.98. Los abortos espontáneos ocurrieron en
los últimos 5 años entre 981 mujeres encuestadas en edad
reproductiva; 62 de ellas tuvieron un solo episodio, 15 tuvieron dos
y 2 de ellas tuvieron tres abortos, una tasa de prevalencia de
abortos no intencionales del 10% por cada 100 mujeres en edad
reproductiva; 79 mujeres entre 981 fueron las que sufrieron abortos
espontáneos (8%).Entre la población estudiada hubo 853 nacimientos
en los últimos 10 años, 25 niños presentaron anomalías congénitas
mayores y estaban vivos en el momento del estudio (cuatro anomalías
del sistema nervioso, cinco genitales, cuatro extremidades, tres
renales y urinarias, dos digestivas, cuatro cardiopatías y una
atresia biliar, labio leporino y quiste tiroglosal), una tasa de
prevalencia del 3% (Tabla
3),
sin incluir a los niños malformados que murieron durante este
período. Incluyendo a los muertos ( doce casos) la tasa de anomalías
congénitas alcanzaría el 4,3% porque la OMS estima una mortalidad
por anomalías congénitas del 40% en diez años [11] Los abortos
espontáneos que se muestran se correlacionan con las mujeres jóvenes
y las mujeres que viven en R16 y R17 con una significación del
0,05%, estos radios (R) son en los que sopla el viento procedente de
los almacenes de cereales. Las anormalidades congénitas no mostraron
correlación significativa con variables independientes, los niveles
de asociación se midieron como la tasa de prevalencia (OR) que surge
de las tablas de contingencia (2 × 2); la OR para los abortos
espontáneos en mujeres de Radio 16 y Radio 17 con respecto a otros
Radios fue de 1,29 (IC: 0,71 - 2,34) con un valor p no significativo,
por lo que a pesar de la existencia de riesgo aparente de aborto en
esas áreas, no se pudo excluir la presencia de sesgo.
4.
Comentarios
Las
semillas manipuladas genéticamente que contienen un transgén tienen
la capacidad de sobrevivir en ambientes saturados con glifosato, un
herbicida utilizado para erradicar otras plantas. El glifosato
interfiere con el metabolismo vital de las plantas, pero no con las
plantas transgénicas para las que se generó una vía metabólica
alternativa a través de la bioingeniería. Desde 1996, año en que
se introdujo la soja transgénica en Argentina, su uso ha continuado
expandiéndose debido a las altas ganancias generadas por su
comercialización y fácil cosecha [12] a medida que aumenta la
extensión de este cultivo, también lo hace el uso del glifosato.
Actualmente, Argentina utiliza 240.000 toneladas de glifosato al año.
Esto ha aumentado año tras año como consecuencia de las malezas
resistentes a herbicidas que requieren dosis más altas de glifosato
y el uso combinado de otros herbicidas como 2,4D, atrazina, etc. [13]
. Este aumento se ha traducido en 5 kg de glifosato por persona al
año como carga potencial de exposición para todos los habitantes
del país, mayor en las zonas agrícolas.
Monte
Maíz muestra los efectos de este modelo agrícola, así como el auge
de la producción en la región, el alto nivel de vida de la
población y la reubicación de los agricultores locales en la aldea,
que abandonaron las zonas rurales y se trasladaron con los equipos y
suministros, junto con sus familias. Los depósitos de maquinaría
agrícola se están multiplicando dentro de la población (veintidós
en total), los mayores depósitos de la ciudad están en R15 y son
cinco sitios de almacenamiento de pesticidas. Un total de 650
toneladas de glifosato al año se concentran, manipulan y han rodeado
el pueblo, que ahora enfrenta campos que son fumigados diariamente.
El glifosato se encontró en el 100% de las muestras de suelo y polvo
de la cáscara, la concentración fue 10 veces mayor que la de otros
plaguicidas, lo que demuestra que, de todos los plaguicidas que
contaminan el medio ambiente, el glifosato es el más frecuente. Las
concentraciones encontradas en el centro de la ciudad son varias
veces más altas que en el suelo de los campos cultivados (ver
tabla 1),
lo que reafirma la impresión de que la ciudad está en el centro de
operaciones del área fumigada. El glifosato también es alto en el
polvo de los cereales, también se acompaña de otros pesticidas cuya
presencia conjunta descarta que el glifosato sea alto dentro del
pueblo debido a su uso en jardinería.
En
las fábricas de metalurgia, no se encontró contaminación
significativa; la densidad por km2 de la fuente de radiación
electromagnética, como el emplazamiento de las antenas de telefonía
móvil, las líneas de alta tensión y los transformadores de tensión
eléctrica, es baja en comparación con la densidad de la radiación
electromagnética de la fuente en las grandes ciudades, lo que
minimiza el valor de esta contaminación; por ejemplo, Nueva Córdoba,
un barrio de la ciudad de Córdoba, que está ubicado en la misma
superficie que Monte Maíz, con una mayor población, tiene nueve
sitios de antenas de telefonía móvil, mientras que sólo hay dos
torres en Monte Maíz [14], aunque una debilidad del estudio es la
falta de mediciones directas de radiación electromagnética.
Además,
el manejo de la basura doméstica, las aguas residuales y el agua
libre de contaminantes (desde hace 16 años) eliminan la relación de
estos factores contaminantes de las patologías observadas. Así, la
contaminación con glifosato y en menor medida con otros plaguicidas
es el factor predominante en el análisis de la contaminación
ambiental de Monte Maíz.
La
tasa de abortos espontáneos en cinco años (10%) en Monte Maíz fue
tres veces superior a la reportada en un análisis nacional realizado
en 2005 por el Ministerio de Salud Nacional (0,6% anual)[15] , y
también superior a la de una encuesta socio-sanitaria realizada
recientemente (2016) por nuestro equipo en un barrio de Córdoba
donde la prevalencia de abortos espontáneos fue de 3,7% en 5 años
[16] . La distribución espacial de los abortos muestra una
acumulación de casos en el sector (R16 y R17) que está más
contaminado con cáscara de grano impregnada de glifosato, aunque la
asociación no es significativa. Esta mayor prevalencia es
consistente con los hallazgos de Aiassa et al. que detectaron una
tasa de abortos espontáneos del 19% entre 166 hogares de la
localidad campesina de Las Vertientes (Córdoba, a 180 km de Monte
Maíz)[17]. El "Ontario Farm Family Health Study" (Estudio
de Salud Familiar en Granjas de Ontario) refería el 18,7% de la
tasa de abortos espontáneos en familias de granjeros con un riesgo
significativo de exposición al glifosato antes de la concepción
[18]. En nuestra población, las madres jóvenes estaban vinculadas a
este resultado perinatal y no al revés; el tabaquismo tampoco estaba
vinculado al aborto. La población no es endogámica (es una gran
ciudad formada por agricultores y siderúrgicos) y su estructura
social muestra un excelente estatus socioeconómico medido en tasa de
necesidades básicas insatisfechas. Ni la edad materna, ni los
hábitos tóxicos, ni la pobreza pueden explicar la alta tasa de
abortos espontáneos en Monte Maíz.
Parece
haber una relación clara entre la exposición a plaguicidas,
incluido el glifosato, y la interrupción del embarazo, similar a las
observaciones realizadas por Settini en Italia [19] , o a las
revisiones sistemáticas de la medicina basada en la evidencia de
Sanborn et al. en la Universidad MacMaster, Canadá, en 2007 [20] y
actualizada en 2012 [21].
Por
otro lado, el Registro Nacional de Anomalías Congénitas de
Argentina (RENAC) en 2014 informa que entre 281.249 recién nacidos
se registraron un total de 4.120 anomalías congénitas estructurales
mayores, con una prevalencia del 1,4% [9] ; en Monte Maíz la
prevalencia (3%) fue el doble de la prevalencia nacional (ver
Tabla 3).
Vale la pena mencionar que nuestros datos no incluyen a los niños
malformados que murieron, por lo que la diferencia seguramente podría
ser aún mayor. Los tipos de anomalías congénitas no difieren
significativamente de los reportados por el RENAC para toda la
Provincia [9]. La tasa nacional de anomalías se genera a partir de
informes mensuales emitidos por los servicios de neonatología, puede
haber subregistro de casos. Por el contrario, nuestros datos pueden
estar sesgados debido al hecho de que son auto-referenciados, y
aunque esto es un factor limitante para cualquier estudio de la
enfermedad a través de encuestas, es poco probable en alguna
patología menos prevalente donde, por el contrario, el error más
común es el tipo II. Los datos recopilados de manera diferente
pueden reflejar discrepancias, generando así un sesgo de
información. En cualquier caso, la mayor frecuencia de niños
nacidos con anomalías congénitas en poblaciones expuestas a
agroquímicos se describe en los registros de las maternidades [22],
control de casos [23],[24], estudios ecológicos estadounidenses
[25],[26], revisiones sistemáticas canadienses [21], entre otros.
En
2010 Paganelli demuestra cómo
los herbicidas a base de glifosato producen efectos teratogénicos
sobre los vertebrados al perjudicar la señalización del ácido
retinoico [27] y en los últimos años se ha publicado información
sobre la genotoxicidad del glifosato en modelos experimentales,
información que antes se desconocía, utilizando pruebas de
aberraciones cromosómicas, micronúcleos y ensayos de cometa han
verificado el daño a las cadenas de ADN [28][29] incluso en células
humanas [30][31]. Más recientemente, estos mismos estudios se
llevaron a cabo en personas ambiental y ocupacionalmente expuestas a
plaguicidas en general y al glifosato en particular, los cuales
registraron tasas de daño genético muy superiores a las encontradas
en poblaciones no expuestas a plaguicidas utilizados como grupos de
referencia o de control [32][33].
El
Grupo de Trabajo de Monografías de la IARC-OMS para la Evaluación
de Riesgos Carcinogénicos en Humanos en 2015 revisó 1000 estudios
sobre glifosato y escogió 200 trabajos relevantes para concluir que
existe una sólida evidencia de que la exposición a formulaciones a
base de glifosato o glifosato es genotóxica basándose en estudios
en humanos in vitro y en estudios en animales experimentales [34], la
aparición de daños en las cadenas de ADN que, cuando no se reparan
o no se extraen las células, pueden conducir a mutaciones de las
células germinales con impacto en la salud reproductiva. Cerca de
Monte Maíz, en la ciudad de Marcos Juárez, estudios publicados
mostraron una doble frecuencia de aberraciones cromosómicas y
micronúcleos en personas ambientalmente expuestas al glifosato u
otros plaguicidas[35] y genotoxicidad en niños expuestos a
plaguicidas en comparación con los que no lo están [36].
Esta
asociación es consistente con respecto a los abortos y
malformaciones, la plausibilidad biológica es muy razonable para los
problemas reproductivos en su relación causal con los 600.000 kg de
glifosato que contaminan el medio ambiente de Monte Maíz, aunque se
reconoce que la falacia ecológica no puede descartarse de este
análisis y el diseño de este estudio es limitado por causalidad. El
cambio en la secuencia temporal no se pudo establecer en este estudio
transversal, pero los médicos locales notaron cambios en el perfil
de la enfermedad desde la introducción de semillas transgénicas y
el uso masivo de glifosato. Aunque las limitaciones metodológicas de
esta exploración sugieren que reconocemos su alcance limitado,
resalta la asociación a nivel de evidencia y debe ser considerada
con cautela dado el pequeño tamaño de la población, la naturaleza
autorreferenciada de la encuesta y la modalidad descriptiva del
estudio. Los resultados de este estudio también son importantes
porque describen un problema de salud en el ambiente donde vive la
gente.
5.
Conclusión
Esta
investigación detectó un ambiente urbano severamente contaminado
por glifosato y otros pesticidas con alta exposición ambiental al
glifosato en los pobladores e identificó frecuencias elevadas de
anormalidades congénitas y abortos espontáneos, sugiriendo un
vínculo entre la exposición ambiental al glifosato y los problemas
reproductivos, aunque este fue un diseño exploratorio y de
observación incapaz de hacer afirmaciones causales directas. Sin
embargo, desde el punto de vista de la salud colectiva, este vínculo
requiere recomendar la aplicación cautelar de medidas para proteger
a la población de esta exposición ambiental.
Agradecimientos
Al
Programa SUMA 400, Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC
que hizo posible viajar con un equipo de 70 personas a Monte Maíz. A
la Municipalidad de Monte Maíz, que facilitó la permanencia de
nuestro equipo durante los 5 días de trabajo de campo. A los
profesores y estudiantes de Medicina y Geografía de la ONU, a los
profesores y estudiantes de Química de la Facultad de Ciencias
Naturales y Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, que
realizaron el trabajo de campo en Monte Maíz. Y a "Ayni
Translations" que realizó la traducción del original español
al inglés.
Conflicto
de intereses
Los
autores declaran que no tienen intereses financieros competidores
reales o potenciales. Citar
este artículo
Avila-Vázquez,
M. , Difilippo, F. , Lean, B. , Maturano, E. y Etchegoyen, A. (2018)
Environmental Exposure to Glyphosate and Reproductive Health Impacts
in Agricultural Population of Argentina. Journal of Environmental
Protection, 9, 241-253. doi: 10.4236/jep.2018.93016.
Referencias
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