Un nuevo artículo revisado por pares analiza el estudio de
Séralini de 2012 y el revuelo que causó
Por Claire Robison, 2 de julio de 2018
Con la publicación de los Documentos de Monsanto en agosto de 2017,
se arrojó nueva luz sobre la muy difundida retractación de un
estudio de 2012 por parte de un equipo principalmente francés
dirigido por el Prof. Gilles-Eric Séralini.
El estudio había encontrado severos daños para la salud de las
ratas de laboratorio por el consumo de dos de los productos de
Monsanto, el maíz transgénico NK603 y el herbicida Roundup, al que
dicho maíz es resistente, con una alimentación en dosis
ambientalmente relevantes. El nuevo artículo revisa la historia de
la retracción y describe cómo fue diseñada por Monsanto con la
aparente connivencia del editor jefe de la revista.
Un artículo recientemente publicado por la Dra. Eva Novotny,
"Retraction by corruption: the 2012 Séralini paper",
describe el estudio realizado por el equipo de Séralini y el estudio
previamente publicado por científicos de Monsanto. Este último
había llegado a la conclusión de que el maíz transgénico es
"inocuo y nutritivo", pero no investigó los efectos del
herbicida Roundup y fue demasiado corto como para considerar los
efectos a largo plazo, sólo 90 días en comparación con el período
de dos años del estudio Seralini.
Debido a que los resultados del estudio Séralini pusieron en duda la
seguridad de todos los cultivos transgénicos (debido a que no son
evaluados en estudios de alimentación a largo plazo), y también la
seguridad del ampliamente utilizado herbicida Roundup de Monsanto, el
futuro de Monsanto y el futuro de los cultivos transgénicos en
general se vieron repentinamente en peligro. La publicación del
documento de Séralini, por lo tanto, causó una avalancha de
críticas que ignoraron la posibilidad de que estos productos
estuvieran dañando la salud de las personas o animales que consumían
el maíz o residuos del herbicida en los cultivos alimentarios.
El nuevo trabajo comienza con una descripción del estudio anterior
de los científicos de Monsanto, destacando lo que la Dr. Novotny
considera como deficiencias en el diseño y lo compara con el
estudio de Séralini. Afirma que a pesar de las virtudes relativas
del estudio de Séralini, los críticos lo denunciaron con dureza,
alegando que utilizaba la variedad "equivocada" de rata y
que no había suficientes ratas por grupo (sólo 10), a pesar de que
estos aspectos eran esencialmente los mismos que en el estudio de
Monsanto. Aunque Monsanto tenía 20 ratas por grupo, sólo se
utilizaron 10 animales de cada grupo en el análisis de sangre y
orina; y no se dio ninguna explicación sobre el método de
selección. Esto dejó abierta la posibilidad de que las ratas más
sanas fueran seleccionadas de los grupos alimentados con maíz
transgénico y las más enfermas del grupo de control, minimizando
así cualquier diferencia entre los grupos de tratamiento y de
control.
Lo que está en juego aquí es el tiempo que duraron los dos
estudios. Para un estudio a largo plazo de dos años como el de
Séralini, algunos científicos argumentan que se necesitan más
ratas que en un estudio subcrónico de 90 días como el de Monsanto.
El objetivo de utilizar más ratas es que las enfermedades
relacionadas con la edad que se producen naturalmente en las ratas de
más edad no se confundan con los efectos de la sustancia sometida a
prueba. Sin embargo, los protocolos estándar de toxicidad a largo
plazo de la OCDE, aunque recomiendan el uso de 20 ratas por sexo y
por grupo, sólo requieren que se analice la química de la sangre y
la orina en 10 ratas por sexo y por grupo - el mismo número que
Séralini usó y analizó. Así pues, el estudio Séralini es
comparable a estos protocolos de la OCDE en lo que se refiere al
número de ratas analizadas.
La Dra. Novotny afirma que las críticas al estudio Séralini se
basaban en gran medida en la suposición incorrecta de que se trataba
de un estudio de carcinogenicidad, aunque el documento se titulaba
"Toxicidad a largo plazo del herbicida Roundup y de un maíz
modificado genéticamente tolerante a Roundup". Además, los
autores declararon en su introducción que no tenían ninguna razón
o intención de llevar a cabo un estudio de carcinogenicidad. La
importancia de la distinción entre un estudio de carcinogenicidad y
un estudio de toxicidad es que la investigación de carcinogenicidad
requiere al menos 50 ratas por grupo, para evitar un "falso
negativo", es decir, no detectar casos poco frecuentes. Pero el
estadístico Paul Deheuvels replicó que el mismo hecho de que en el
experimento de Séralini se observaran aumentos de tumores en grupos
de sólo 10 animales hace probable que el efecto sea real.
Sea cual sea la consideración en torno al número de ratas, la
necesidad de señalar los tumores en los estudios de toxicidad no se
pone en duda. Las normas establecidas por la OCDE para los estudios
de toxicidad exigen que se notifique el desarrollo de tumores. En
este sentido, habría sido una negligencia del equipo de Séralini
haberse callado sobre la aparición de los tumores.
El estudio de Monsanto mostró diferencias estadísticamente
significativas entre las ratas alimentadas con transgénicos y las
ratas del grupo de control, pero la Dra. Novotny explica que éstas
fueron rechazas por no ser "biológicamente significativas"
- una suposición científicamente inválida porque no se presentó
ninguna evidencia que la respaldara. La muerte de una rata también
fue descartada por no estar relacionada con la dieta, aunque no se
pudo determinar la causa de la muerte.
Al comparar el estudio de Monsanto con el de Séralini, la Dra.
Novotny argumenta que el diseño del estudio de Monsanto es
deficiente. Por ejemplo, es casi seguro que la dieta básica
utilizada por Monsanto, incluida la de las ratas de control, incluía
una gran proporción de otros transgénicos. El equipo de Séralini,
por otro lado, tuvo especial cuidado en que las ratas del grupo de
control no recibieran ningún tipo de alimento transgénico.
Sin embargo, a pesar de estos factores, todas las críticas se
centraron en el estudio de Séralini, que encontró daños causados
por el maíz transgénico y el herbicida Roundup, y no se formuló
ninguna crítica contra el estudio de Monsanto, que declaró que el
maíz transgénico era seguro y nutritivo.
Entre los que desestimaron los resultados de Séralini se encuentra
la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Sin embargo,
algunos expertos de la EFSA tienen vínculos con la industria de los
transgénicos y la agencia ha defendido esencialmente su propia
opinión previa, que los transgénicos probados son seguros.
La Dra. Novotny relata que un crítico destacado, que consultó con
Monsanto sobre cómo enfocar la crítica al estudio, fue el profesor
Richard Goodman, que fue nombrado por entonces editor asociado de
biotecnología por el editor en jefe de la revista que había
publicado los artículos de Monsanto y Séralini. De manera inusual,
se llevó a cabo una segunda revisión por pares del estudio de
Séralini, analizando los datos en bruto (de nuevo de manera
inusual). No se pudo descubrir nada erróneo; pero, 14 meses después
de que el artículo de Séralini apareciera por primera vez en la
revista, el editor en jefe, A. Wallace Hayes, procedió a la
retractación del artículo con el único argumento de que era "
no concluyente ". Esta es una razón única y no reconocida para
la retractación de un trabajo científico. La Dra. Novotny contesta
que la mayoría de los artículos científicos deben considerarse
inconclusos. La retractación produjo otro nuevo revuelo, esta vez
por parte de científicos independientes que señalaron el trato
injusto que reciben los documentos que encuentran daño en los
productos transgénicos en comparación con los que encuentran
seguridad. Finalmente, el artículo fue reeditado por otra revista.
Investigación posterior
Desde la republicación del estudio Séralini, estudios posteriores
incluyen el hallazgo de que la mayoría de las dietas estándar de
las ratas utilizadas en laboratorio están contaminadas con
pesticidas y transgénicos no etiquetados. Esta contaminación pone
en duda la fiabilidad de todos los estudios anteriores que utilizaban
estas dietas pero que no controlaban estos elementos. Otros estudios
apoyan aspectos del trabajo de Séralini, incluyendo un análisis
molecular de los tejidos del cuerpo de las ratas alimentadas con la
dosis más baja de Roundup, que mostró que sufrían enfermedad de
hígado graso no alcohólico.
La retractación fue orquestada por Monsanto
La Dra. Novotny relata que la manera en que se produjo la
retractación del documento de Séralini quedó clara cuando los
correos electrónicos internos, los informes y otros documentos de
Monsanto fueron divulgados para su publicación por el juez en un
caso legal que acusa a Monsanto de causar linfoma no Hodgkin en
personas que utilizaron Roundup. La divulgación se hizo posible
después de que Monsanto no adoptara las medidas necesarias para
proteger este material. Los correos electrónicos revelan cómo
Monsanto tuvo cuidado de permanecer en la sombra mientras exhortaba a
los científicos protransgénicos a escribir a la revista para
denunciar el estudio de Séralini. El redactor jefe de la revista,
que mantuvo un acuerdo de consultoría remunerado con Monsanto,
parece haber colaborado activamente con Monsanto e incluso animó a
los científicos de Monsanto a ofrecerse como revisores voluntarios
para la segunda revisión por pares. Sabía que atacarían ferozmente
cualquier investigación que pusiera en duda la seguridad de sus
lucrativos productos. No se ha revelado quiénes fueron los
verdaderos revisores.
El relato de la Dra. Novotny sobre los acontecimientos que rodean el
estudio Séralini revela la profundidad del engaño y la negligencia
a la que recurren algunos científicos y empresas para proteger sus
productos, aun cuando sepan o sospechen que esos productos están
perjudicando al público. La revista que se retractó del estudio,
Food and Chemical Toxicology, ya no tiene a Goodman y Hayes en su
consejo editorial, pero su editor Elsevier debería publicar una
disculpa al equipo de Séralini por el papel de su revista en el
asunto y el consiguiente daño a la reputación de los científicos
involucrados.
El nuevo estudio
Novotny E (2018). Retraction by corruption: the 2012 Séralini paper.
Journal of Biological Physics and Chemistry 18 (2018) 32-56.
El resumen está disponible haciendo clic en el artículo que aparece
en el número de marzo de 2018, en el sitio web de la revista:
http://www.amsi.ge/jbpc
El documento completo puede consultarse en línea en
http://www.seralini.fr bajo el
título "Research Papers on GMOs".
El enlace directo es
http://www.seralini.fr/wp-content/uploads/2018/06/Novotny-JBPC-2018-On-Seralini-FCT-retraction.pdf
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