Por Claire Robinson, 10 de agosto de 2018
Un nuevo estudio plantea nuevas preocupaciones sobre la seguridad
de los cultivos transgénicos Bt
Los cultivos transgénicos Bt están diseñados para expresar las
toxinas Bt, unas sustancias insecticidas destinadas a eliminar las
plagas que atacan a los cultivos. La Industria de los transgénicos
afirma que las toxinas Bt son seguras para los consumidores humanos y
para los animales, y para todos los organismos vivos que no se
encuentren dentro del estrecho rango de las plagas que son su
objetivo.
Pero un nuevo estudio pone en duda estas afirmaciones y plantea
nuevas preguntas sobre la seguridad de las toxinas transgénicas Bt.
El estudio, que se realizó en ratones de laboratorio, encontró que
la toxina transgénica Bt Cry1AC es inmunogénica, alergénica y
capaz de inducir anafilaxis (una respuesta alérgica severa que puede
resultar en asfixia). Las respuestas que Cry1AV provocó en los
ratones incluían “ligeras manifestaciones alérgicas”
alrededor de la boca, la nariz y
las orejas, así como sibilancias, pelos de punta y diarreas.
El estudio también encontró que la
toxina Cry1AC provocó hiperplasia linfoide intestinal, una patología
que conlleva el aumento del número de células presentes en los
ganglios linfáticos. Esta afección está asociada con alergias
alimentarias, enfermedad intestinal inflamatoria y cáncer de colon.
Es probable que los cultivos
transgénicos Bt sean más alergénicos de lo que se pensaba
La toxina Bt utilizada en el
estudio es una forma transgénica aislada de la bacteria E.
coli. No es exactamente la misma
que se expresa en los cultivos transgénicos Bt. La diferencia radica
en el hecho de la toxina Bt de los cultivos transgénicos Bt sufre
unas alteraciones ya conocidas, tales como modificaciones
postraduccionales (por ejemplo, la adición de estructuras
moleculares del tipo de los azúcares a la parte central de la cadena
de aminoácidos de la proteína, una modificación que se conoce como
“glucosilación”).
Estas modificaciones no se
producen en las toxinas Bt que producen de forma natural las
bacterias porque éstas son incapaces de producirlas.
Estas modificaciones
postraduccionales son de interés porque pueden provocar que una
proteína ( la toxina Bt en este caso) sea inmunogénica y alergénica
y, por lo tanto, convertir un cultivo alimentario que previamente era
seguro en uno que puede provocar reacciones inmunogénicas o
alergénicas en las personas que lo consumen.
Esto significa que las toxinas Bt
expresadas en los cultivos transgénicos Bt tienen una más alta
probabilidad de ser inmunogénicas y/o alergénicas que aquellas
toxinas Bt expresadas de forma natural por las bacterias y también
probadas en este estudio.
Además, las toxinas transgénicas
Bt que se evalúan para su autorización por parte de las Agencias de
Regulación son las expresadas por las bacterias y por lo tanto
quizás se esté subestimando el potencial de un cultivo transgénico
Bt para provocar respuestas inmunes o alérgicas.
Además de la realización de unas
pruebas inadecuadas, la UE insiste en la realización de estudios de
alimentación animal con una duración de 90 días con la presencia
de un sólo rasgo transgénico para la comprobación de los efectos a
corto plazo del alimento transgénico. Pero los científicos y los
grupos de presión que defienden los cultivos transgénicos incluso
están intentando persuadir a
la UE de que elimine estos requisitos, lo cual significaría que los
cultivos transgénicos Bt podrían comercializarse sin la necesidad
de realizar estudios previos en organismos vivos.
Como ya se ha dicho, las toxinas
transgénicas Bt utilizadas en este estudio, así como las toxinas
transgénicas Bt expresadas en los cultivos transgénicos Bt, son
diferentes de las toxinas Bt utilizadas durante décadas en la
agricultura ecológica y convencional.
En palabras del desarrollador de los
cultivos transgénicos Bt de Monsanto, las toxinas transgénicas Bt
fueron especialmente diseñadas para ser “supertoxinas” porque
tienen una “actividad de amplio espectro”. Al contrario, las
toxinas Bt naturales sólo afectan a ciertos insectos que provocan
plagas y se degradan rápidamente con la luz del día, por lo que es
poco probable que los organismos no objetivo y los consumidores
humanos estén expuestas a ellas.
Estudio del potencial alergénico
de la toxina Cry1Ac de Bacillus thuringiensis
tras su administración intragástrica en un modelo murino de alergia
alimentaria
Santos-Vigil, K. I.,
Ilhuicatzi-Alvarado, D., García-Hernández, A. L., Herrera-García,
J. S., & Moreno-Fierros, L. (2018). International
immunopharmacology, 61, 185-196.
Lo más destacado
- Reacciones alérgicas leves
provocadas por la administración intragástrica de Cry1Ac.
- Aumento inducido por Cry1Ac de la
respuesta IgE y proporción de linfocitos B220+ IgE+.
- Incremento inducido por Cry1Ac de
eosinófilos y granulocitos en el intestino.
- Hiperplasia linfoide intestinal
provocada por Cry1Ac intragástrico.
- La toxina Cry1Ac indujo la
anafilaxis después de la provocación intravenosa.
Resumen
La toxina Cry1Ac, de Bacillus
thuringiensis (Bt), se
utiliza ampliamente como biopesticida y se expresa en plantas
modificadas genéticamente (GM) utilizadas para el consumo humano y
animal. Dado que Cry1Ac también es inmunogénico y capaz de activar
los macrófagos, es crucial evaluar a fondo los efectos inmunológicos
provocados después de la administración intragástrica. Se evaluó
y comparó el potencial alergénico del Cry1Ac purificado con el
inducido en un modelo murino de alergia alimentaria a la ovoalbúmina
(OVA), en el que los animales son sensibilizados con la toxina
adyuvante del cólera (TC). A los ratones se les administró
semanalmente por vía intragástrica: i) solución salina vehicular
amortiguada con fosfato (PBS), ii) OVA, iii) OVA más CT iv) Cry1Ac o
v) OVA más Cry1Ac. Siete semanas después, los ratones fueron
evaluados intragástricamente y las reacciones alérgicas junto con
diversos parámetros inmunológicos relacionados con la alergia a
nivel sistémico e intestinal. Los grupos inmunizados con Cry1Ac,
OVA/Cry1Ac u OVA/CT desarrollaron reacciones alérgicas moderadas,
indujeron una respuesta significativa de IgE y aumentaron las
frecuencias de los granulocitos intestinales, los eosinófilos IgE+ y
los linfocitos IgE+. Estos mismos grupos también mostraron
hiperplasia linfoide colónica, notablemente en humanos, esto ha sido
asociado con alergia alimentaria e inflamación intestinal. Aunque el
potencial adyuvante y alergénico de la TC fue mayor que los efectos
del Cry1Ac, los resultados muestran que aplicado intragástricamente
a 50 dosis μg, Cry1Ac es inmunogénico, moderadamente alergénico y
capaz de provocar hiperplasia linfoide intestinal. Además, Cry1Ac
también es capaz de inducir anafilaxis, ya que cuando los ratones
fueron sensibilizados intragástricamente con dosis crecientes de
Cry1Ac, con cada dosis probada, se registró un descenso
significativo en la temperatura rectal después de la administración
intravenosa.
Imagen
"Anaphylaxis" by Mikael Häggström - own work,
CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17700404
Imagen de toxina Bt por A2-33 - own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31328525
Imagen de toxina Bt por A2-33 - own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31328525
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