Por el Dr. Paul Craig Roberts, 17 de agosto de 2018
Los economistas de la Ecología, como Herman E. Daly, subrayan que,
dado que los costes externos de la contaminación y el agotamiento de
los recursos no están incluidos en el Producto Interior Bruto, no
sabemos si el aumento del PIB es una ganancia o una pérdida.
Los costes externos son enormes y cada vez mayores. Históricamente,
las corporaciones y la agricultura industriales, los sistemas de
alcantarillado de las ciudades y otros responsables han repercutido
al medio ambiente y a otros el coste de sus actividades.
Recientemente, se han publicado una serie de estudios sobre el
herbicida Roundup de Monsanto, cuyo ingrediente principal, el
glifosato, se cree que es un carcinógeno.
Una organización de salud pública, el Grupo de Trabajo Ambiental
(Environmental Working Group), denunció recientemente que sus
análisis habían encontrado glifosato en todos menos en 2 de los 45
desayunos infantiles evaluados, incluyendo granola (barritas de
cereales), avena y aperitivos elaborados por Quaker, Kellogg y
General Mills. (Véase
aquí)
En Brasil, los análisis han descubierto que el 83% de la leche
materna contiene glifosato. (Véase
aquí)
El Instituto de Medio Ambiente de Múnich informó que 14 de
las cervezas alemanas más vendidas contienen glifosato. (Véase
aquí)
Se ha encontrado glifosato en la orina de los agricultores mexicanos
y en el agua subterránea de México. (Véase
aquí)
Scientific
American ha informado que incluso los "ingredientes
inertes del herbicida Roundup pueden matar las células humanas,
particularmente las embrionarias, placentarias y del cordón
umbilical".
Un toxicólogo alemán ha acusado al Instituto Federal Alemán de
Evaluación de Riesgos (BfR) y a la Autoridad Europea de Seguridad
Alimentaria (EFSA) de fraude científico por aceptar la
conclusión del Grupo de Trabajo sobre el glifosato liderado por
Monsanto de que el glifosato no es carcinógeno. (Véase
aquí)
La controversia sobre estos hallazgos proviene del hecho de que los
científicos financiados por la industria no encuentran ninguna
relación entre el glifosato y el cáncer, mientras que los
científicos independientes sí. Esto no es de extrañar, ya que un
científico financiado por la industria no tiene independencia y es
poco probable que concluya lo contrario de lo que esperan aquellos
que lo han contratado.
También hay controversia sobre qué nivel de contaminación debe
haber en los productos adulterados con glifosato para que sean
clasificados como peligrosos. Parece ser que las concentraciones
aumentan con el uso y el tiempo. Tarde o temprano la concentración
se vuelve suficiente para provocar daño.
Pero si llegamos al punto de considerar que si el glifosato es
cancerígeno, el coste de las vidas perdidas y los gastos médicos no
corren a cargo de Monsanto/Bayer. Si estos costes no fueran algo
ajeno Monsanto, es decir, si la empresa tuviera que sufragarlos, el
coste del producto no sería rentable. Sus ventajas se verían
contrarrestadas por los costes.
Es muy difícil esclarecer la verdad, porque los políticos y las
autoridades reguladoras son susceptibles a los sobornos y a hacer
favores a sus amigos de negocios. En Brasil, los legisladores están
intentando desregular el uso de pesticidas y prohibir la venta de
alimentos ecológicos en los supermercados. (Véase
aquí).
En el caso del glifosato, la situación podría estar cambiando
contra Monsanto/Bayer. La Corte Suprema de California confirmó la
potestad del estado para incluir el herbicida glifosato en su lista
de carcinógenos de la Propuesta 65. (Véase
aquí)
La
semana pasada, en San Francisco, el jurado condenó a un antiguo
jardinero de la escuela al pago de 289 millones de dólares en
concepto de daños por cáncer causado por el herbicida Roundup. No
hay duda de que Monsanto apelará y el caso será archivado en los
tribunales hasta que el encargado del mantenimiento de los jardines
esté muerto. Pero es un precedente e indica que los jurados están
empezando a desconfiar de la ciencia a sueldo. Hay aproximadamente
1.000 casos similares pendientes. (Véase
aquí)
Lo
que es importante tener en cuenta es que si Roundup es un
carcinógeno, es sólo un producto de una empresa. Esto da una idea
de la magnitud de los costes externos. De hecho, los efectos
deletéreos del glifosato van mucho más allá de los tratados en
este artículo. (Véase
aquí)
Ahora
considere los efectos adversos de la agricultura química en el aire,
el agua y los recursos de la tierra. Florida está sufriendo la
proliferación de algas debido a la escorrentía de fertilizantes
químicos de las tierras de cultivo, y la industria azucarera ha
hecho un buen trabajo destruyendo el lago Okeechobee. (Véase
aquí)
Las
escorrentías de fertilizantes provocan la proliferación de algas
verde-azuladas que matan la vida marina y son peligrosas para los
seres humanos. En la actualidad, el agua del río St. Lucie de
Florida es tan tóxica que no se puede tocar. (Véase
aquí)
Las
mareas rojas pueden ocurrir naturalmente, pero las escorrentías de
fertilizantes fomentan su crecimiento y persistencia. Además, la
contribución de la contaminación al aumento de las temperaturas
también contribuye a las mareas rojas, al igual que el drenaje de
los humedales para el desarrollo inmobiliario, lo que hace que el
agua se desplace rápidamente sin filtración natural. (Véase aquí
y
aquí)
A
medida que las condiciones del agua se deterioran y proliferaban las
algas, la respuesta de Florida ha sido la de reducir su programa de
control del agua: Véase
aquí.
Cuando consideramos estos costes externos tan elevados de la
agricultura industrial, es evidente que los valores atribuidos al
azúcar y a los productos agrícolas en el Producto Interior Bruto
son excesivos. Los precios pagados por los consumidores son demasiado
bajos y los beneficios de la agricultura industrial son demasiado
altos, porque no incluyen los costes de las masivas muertes acaecidas
en el mar, los negocios turísticos que se van al traste y las
enfermedades humanas causadas por las mareas de algas que dependen de
la escorrentía de fertilizantes químicos.
En
este artículo apenas he arañado la superficie del problema de los
costes externos. Michigan ha descubierto que su agua del grifo no es
segura. Los productos químicos utilizados durante décadas en bases
militares y en la fabricación de miles de artículos de consumo se
encuentran en el suministro de agua. (Véase
aquí)
Como ejercicio, escoja cualquier negocio y piense en los costes
externos de ese negocio. Tomemos, por ejemplo, las empresas
estadounidenses que deslocalizaron los puestos de trabajo de los
estadounidenses a Asia. Las ganancias de las corporaciones
aumentaron, pero las bases impositivas federales, estatales y locales
disminuyeron. La base de impuestos sobre la nómina para el Seguro
Social y Medicaid disminuyó, poniendo en peligro estos importantes
cimientos de la estabilidad social y política de los Estados Unidos.
La base impositiva para las pensiones de los maestros de escuela y
otros empleados del gobierno se redujo. Si las empresas que
trasladaron los puestos de trabajo al extranjero tuvieran que
absorber estos costes, no tendrían beneficios. En otras palabras,
unas pocas personas ganaron al cargar enormes costes a todos los
demás.
O
considere algo simple como una tienda de mascotas. Todos los dueños
de tiendas de mascotas y los clientes que vendían y compraban
coloridas pitones de 18 a 24 pulgadas, boas
constrictor y anacondas no pensaron en el tamaño descomunal que
tendrían estas serpientes, y tampoco lo hicieron las agencias
reguladoras que permitieron su importación. Frente a una criatura
capaz de devorar a la mascota y los niños de la familia y asfixiar a
adultos grandes y fuertes, las serpientes fueron arrojadas en los
Everglades, donde han devastado la fauna natural y ahora son
demasiado numerosas para ser controladas. Los costes
externos exceden fácilmente muchas veces el precio total de todas
estas serpientes vendidas por las tiendas de mascotas.
Los economistas de la ecología subrayan que el capitalismo funciona
en una "economía vacía", donde la presión de los seres
humanos sobre los recursos naturales es escasa. Pero el capitalismo
no funciona en una "economía plena" donde los recursos
naturales están a punto de agotarse. Los costes externos asociados
al crecimiento económico, medidos por el PIB, pueden ser más
costosos que el valor de la producción.
Se
puede argumentar firmemente que esta es la situación a la que nos
enfrentamos actualmente. La desaparición de especies, la aparición
de toxinas en los alimentos, las bebidas, el agua, la leche materna,
el aire, la tierra, los intentos desesperados de obtener energía de
la
fractura hidráulica que contamina
el agua subterránea y causa terremotos, etc., son señales de que el
planeta está muy presionado. Cuando nos ponemos manos a la obra,
todos los beneficios que el capitalismo ha generado a lo largo de los
siglos se deben probablemente a que los capitalistas no tienen que
cubrir el coste total de su producción. Transmitieron el coste al
medio ambiente y a terceros y se embolsaron los ahorros como
beneficio.
*
Actualización:
Herman Daly señala que el año pasado la revista médica británica,
Lancet,
estimó que el costo anual de la contaminación era de alrededor del
6% de la economía mundial, mientras que la tasa anual de crecimiento
económico mundial era de alrededor del 2%, con una diferencia de
alrededor de un 4% anual de disminución en el bienestar, no un
aumento del 2%. En otras palabras, ya podríamos estar en una
situación en la que el crecimiento económico es antieconómico.
Véase
aquí.
Este artículo fue publicado originalmente en el blog del autor:
Instituto Paul Craig Roberts de Economía Política.
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