La crisis neoliberal en el campo español
A diferencia del resto de las profesiones y sectores, el vocablo “los agricultores”, señala siempre un concepto compacto que agrupa tanto al gran propietario como al minifundista de huerta, o al jornalero sin tierra. En el agricultor no hay mayor distinción entre propiedad y trabajo cuando de reivindicaciones y protestas se trata, y según rezan las pancartas de las manifestaciones actuales; «agricultores y ganaderos se encuentran al límite.» ¿Qué límite?
Previo a las manifestaciones de malestar de los agricultores españoles, el pasado día 20 de enero publicaba el FMI su informe anual sobre las perspectivas de la economía mundial para este año 2020 (1) y declaraba que la economía mundial se encuentra en «zona de peligro» por una desaceleración de la economía «inusualmente aguda». Peligro que el FMI justifica tanto en la vuelta al proteccionismo arancelario como en la consecuente distorsión en las cadenas de suministro. Factores que generan la contracción del PIB global en un punto muy cercano al umbral de la recesión mundial comúnmente fijado en el 2,5%. En este sentido el FMI fijó el PIB de 2019 en el 2,9%.
El problema del límite
Nueve días después del informe del FMI, la UPA (Unión de Pequeños Agricultores), publicaba en su web; “las 10 principales reivindicaciones de los agricultores y ganaderos al límite.” (2) Pocos días después se pone en marcha la cadena de persuasión mediática donde expertos de todo tipo imparten lecciones de historia agraria y rural, traducen efectos, y demonizan al gobierno por el SMI.
Al mismo tiempo los grandes medios de comunicación inmolan en el altar de las purezas a los sacrificados agricultores, –abnegados labradores y ganaderos; legítimos descendientes de Adán y Eva que –entre cosecha y matanza–, escrituraron las tierras del paraíso terrenal para convertirlas en fuente privatizada de alimento de la humanidad. Así, en la parte audiovisual de expertolandia los intrépidos reporteros abren el micrófono para que «los agricultores» digan las consignas de las manifestaciones y muestren a los clientes de Mercadona, Carrefour, DIA, Eroski, Alcampo y Lidl que el límite ya está en la calle; donde siempre estuvo.
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