Por Aaron Kesel, 6 de abril de 2020
Un reciente estudio
sobre el clima en el período del Cretácico afirma haber descubierto
pruebas de que un bosque tropical templado de unos 90 millones de
años de antigüedad cubría la extensa región de la Antártida,
situada en el Polo Sur, algo que curiosamente aparece en los antiguos
mapas de Piris Reis y Oronteus Finaeus.
Los
mapas de Piri Reis y Oronteus Finaeus contradicen la afirmación de
que la Antártida siempre ha sido un continente cubierto por una
enorme capa de hielo al mostrar bosques tropicales. Ambos mapas del
siglo XV detallan la vegetación del continente sin que aparezcan en
ellos nada de hielo.
Un
equipo internacional de investigadores geocientíficos ha descubierto
recientemente evidencias tras realizar varias exploraciones con el
rompehielos de investigación RV Polarstern en el mar de Amundsen,
cerca del glaciar de las Isla de los Pinos. Utilizando una broca de
perforación y descendiendo a las profundidades oceánicas situadas a
1 kilómetro y luego penetrando otros 30 metros por debajo del lecho
marino para extraer muestras del suelo, encontraron restos de plantas
junto con sedimentos compuestos por limo y arcillas de grano fino.
Este
artículo ha sido publico en la revista Nature, y los científicos
escriben:
“La
secuencia sedimentaria obtenida de la plataforma
antártica occidental, lo que sería el registro más meridional del
Cretáceo que se ha obtenido hasta ahora, muestra el entorno de un
bosque tropical templado de tierras bajas, que debió haber en torno
a una paleolatitud de unos 82º S durante la era
turoniense-santoniano (entre 92 a 83 millones de años)”.
Una tomografía computarizada del suelo desveló la presencia de
raíces fósiles muy compactadas, polen y esporas de al menos 65
tipos distintos de vegetación, entre las que destacan coníferas,
helechos y plantas con flores. No se obtuvo el fósil de ningún
animal, pero habiéndose fechado dicha vegetación en torno a unos
90 millones de años nos remontaríamos al jurásico de los
dinosaurios. Con temperaturas medias anuales de unos 12 a 13 grados
centígrados y 20-25 grados durante los meses más cálidos del
verano, los científicos dicen que esta región, situada a 560 millas
del Polo Sur, habría sido un bosque húmedo pantanoso lleno de
dinosaurios, pterosaurios voladores e insectos.
"La
preservación de este bosque de 90 millones de años de antigüedad
es excepcional, pero aún más sorprendente es el mundo que revela",
dijo la coautora del estudio, la Profesora Tina van de Flierdt, del
Departamento de Ciencias de la Tierra e Ingeniería del Imperial.
"Incluso durante meses de oscuridad, los bosques tropicales
pantanosos templados pudieron crecer cerca del Polo Sur, mostrando un
clima aún más cálido de lo que esperábamos".
Los recientes descubrimientos de los últimos años sugieren que
todavía no lo sabemos todo sobre este continente helado, como a
veces suponemos con cierta arrogancia. Después de todo el continente
tiene una superficie de 14 millones de km² con el hielo todavía
intacto. Enterrados bajo el hielo hay formas de vida desconocidas y
quizás
el mayor cañón del mundo.
Y esto no es todo, el Vostok, el lago subglacial más grande la
Antártida, los investigadores han descubierto bacterias desconocidas
hasta ahora que parecen vivir sólo del aire. En el año 2017, se
realizó otro estudio, esta vez no excavando bajo el océano o en los
lagos de la Antártida, sino recogiendo muestras de árboles
fosilizados. Pues bien, se encontraron 13 fragmentos fósiles de
árboles que se remontarían a más de 260 millones de años, es
decir, cuando se produjo una extinción masiva de especies en todo el
mundo, según
National Geographic. No se trata sólo de árboles y
bacterias, en 2008 los científicos recogieron casi 30.000 formas
diferentes de vida, muchas de las cuales eran desconocidas.
Las muestras de suelo que se han recogido en las cuevas que rodean la
Antártida en la isla de Ross han mostrado rastros de ADN de musgos,
algas y pequeños animales. En otras partes del continente, en lo que
se conoce como la Tierra de Wilkes, se cree que se produce una
anomalía, que podría deberse a la presencia de un enorme asteroide
que tendría el doble del tamaño de la roca espacial Chicxulub que
aniquiló a los dinosaurios y causó la enorme extinción del
Pérmico-Triásico, que acabó con la vida de las criaturas marinas y
hasta el 70% del resto de organismos que habitaban la tierra.
Quizás en los próximos meses descubramos más cosas sobre aquello
que desconocemos, como que la Antártida albergó en otro tiempo una
selva tropical […].
Selvas
tropicales templadas cerca del Polo Sur durante el período de más
calor del Cretácico
Johann
P. Klages, Ulrich
Salzmann, the
Science Team of Expedition PS104
Resumen
El
período Cretácico medio fue uno de los intervalos más cálidos de
los últimos 140 millones de años [1,2,3,4,5 ] impulsado por niveles
de dióxido de carbono atmosférico de alrededor de 1.000 partes por
millón en volumen [6]. En la casi ausencia de registros geológicos
proximales del sur del Círculo Antártico, se discute si el hielo
polar podría darse en tales condiciones ambientales. Aquí
utilizamos una secuencia sedimentaria extraída de la plataforma
antártica occidental -el registro del Cretáceo más meridional
comunicado hasta ahora- y mostramos que el entorno de un bosque
tropical templado de tierras bajas existió a una paleolatitud de
unos 82° S durante la era turoniense-santoniano (hace 92 a 83
millones de años). Este registro contiene una red intacta de 3
metros de largo de raíces fósiles in situ incrustadas en una matriz
de lodo que contiene polen y esporas diversas. Una simulación de
modelo climático muestra que el clima templado reconstruido en esta
alta latitud requiere una combinación tanto de concentraciones de
dióxido de carbono atmosférico de 1.120 a 1.680 partes por millón
en volumen como de una superficie de tierra con vegetación sin
grandes glaciaciones antárticas, lo que pone de relieve el
importante efecto de enfriamiento ejercido por el albedo de hielo
bajo altos niveles de dióxido de carbono atmosférico.
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