Documentos de los NIH constatan la financiación por parte de los EE.UU de las investigaciones de ganancia de función en Wuhan
Estos experimentos financiados por los EE.UU en China plantearon riesgos de seguridad, según los científicos.
Por Sharon Lerner, Mara Hvstendahl y Maia Hibbett, 10 de septiembre de 2021
Los documentos obtenidos por The Intercept constatan que el Instituto de Virología de Wuhan y el cercano Centro de Experimentación Animal de la Universidad de Wuhan, junto con la organización estadounidense EcoHealth Alliance, iniciaron investigaciones para hacer que los virus fueran más patógenos o transmisibles, a pesar de la afirmación de una agencia estadounidense de que el dinero no se destinó a esos fines.
El dinero aportado para los controvertidos experimentos provino del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que está dirigido por Anthony Fauci. La financiación dada a EcoHealth Alliance, una organización que estudia la propagación de virus animales a humanos, incluyó un traspaso de fondos al Instituto de Virología de Wuhan y a la Universidad Normal del Este de China. El receptor principal de la subvención fue el presidente de EcoHealth Alliance, Peter Daszak, quien ha sido el principal responsable de las investigaciones sobre los orígenes de la Covid-19.
¿Qué es la investigación de "ganancia de función (GOF)"?
La investigación de ganancia de función es un tipo de investigación que intenta alterar las características funcionales de un virus. Ejemplos de investigación de ganancia de función incluyen investigaciones que intentan generar mutaciones en un virus que podrían hacer que este tenga mayor transmisibilidad, infecte a una amplia variedad de hospedadores, aumente la gravedad de la enfermedad o sea más resistente a los medicamentos, los tratamientos o las vacunas existentes. (https://espanol.cdc.gov/flu/avianflu/avian-durc-qa.htm)
Los científicos dijeron a The Intercept que los experimentos incluían la infección de ratones modificados genéticamente con virus quiméricos, pero que no habrían provocado directamente la pandemia. Ninguno de los virus enumerados en los informes de los experimentos está relacionado con el virus que causa la Covid-19, el SARS-CoV-2, ni lo suficientemente cerca como para haber evolucionado hacia él. Aún así, varios científicos dijeron que las nuevas informaciones que han publicado los NIH después de ser solicitada por The Intercept, apuntan a preocupaciones sobre bioseguridad, destacando una falta general de supervisión de las investigaciones sobre patógenos y planteando preguntas sobre qué otras informaciones no se han dado a conocer públicamente.
“Como virólogo, personalmente creo que el desarrollo de virus quiméricos a partir de coronavirus de murciélagos relacionados con el SARS presenta un alto riesgo para los humanos y conlleva riesgos inaceptables”, dijo Jesse Bloom, que estudia la evolución de los virus en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson. El síndrome respiratorio agudo severo, o SARS, es una enfermedad causada, como la Covid-19, por un coronavirus que se transmite por el aire.
Los experimentos también plantean preguntas sobre las afirmaciones de Fauci y el director de los NIH, Francis Collins, de que los proyectos financiados por los NIH en el Instituto de Virología de Wuhan no estaban relacionados con las investigaciones de ganancia de función. En el mes de mayo, Fauci testificó ante el Congreso: “Los NIH nunca han financiado ni ahora financian investigaciones de ganancia de función en el Instituto de Virología de Wuhan”. Los documentos no dicen si Fauci estaba al tanto o no de estas investigaciones.
Los científicos que trabajan desde 2014 en EcoHealth Alliance para estudiar los coronavirus de murciélagos combinaron el material genético de un coronavirus “padre”, conocido como W1V1, con otros virus. Dos veces por lo menos han presentado resúmenes de su trabajo, que mostraban que cuando pasaban a los pulmones de los ratones modificados genéticamente, los virus modificados a veces se reproducían más rápidamente que el virus original del que descendían. Los virus modificados eran mucho más patógenos, y uno de ellos provocó que los ratones tuvieran una pérdida significativa de peso. Los investigadores informaron: “Estos resultados demuestran que una patogenicidad variable de los SARSr-CoV con diferentes proteínas espiculares en los ratones humanizados”.
Pero los términos por los cuales se concedían las subvenciones estipulaban que no se podían destinar a experimentos de ganancia de función. Las condiciones de la subvención también requerían que los investigadores informaran de inmediato de los resultados potencialmente peligrosos y detuvieran sus experimentos en espera de una revisión adicional de los NIH. Según EcoHealth Alliance y los NIH, de los resultados se informó a la agencia, pero los NIH determinaron que no había razones para aplicar las reglas que restringen las investigaciones de ganancia de función.
The Intercept ha consultado con 11 científicos que son virólogos o que trabajan en campos cercanos y tienen diversos puntos de vista tanto sobre la ética de la investigación de ganancia de función como sobre las búsqueda de los orígenes de la Covid-19. Seven dijo que el trabajo llevado a cabo parece cumplir con los criterios de los NIH sobre las investigaciones de ganancia de función.
Sin embargo, otro nos dijo que los experimentos “no cumplían en absoluto con los estándares” para las investigaciones de ganancia de función. “No se puede predecir que estos virus fueran más patógenos, o incluso patógenos para las personas”, dijo Angela Rasmussen, viróloga de la Organización de Vacunas y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Saskatchewan. “Tampoco estudiaron la transmisibilidad durante la experimentación”, lo que significa que los científicos no analizaron si los virus podían propagarse entre la población.
Otros tres expertos nos dijeron que, si bien no tenían suficientes conocimientos de las políticas de EE.UU para decir si la investigación cumplía o no con los criterios de los NIH, el experimento con ratones humanizados era arriesgado de manera innecesaria.
Un virólogo, Vincent Racaniello, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Columbia, dijo que si bien considera que el experimento con ratones descrito en el documento entraba claramente en la categoría de ganancia de función, no lo veía problemático: “Pueden haber hecho algún tipo de investigación de ganancia de función que luego tuviese consecuencias imprevistas y pasar a ser un problema, pero no es ese el caso”, dijo Racaniello.
Robert Kessler, gerente de comunicaciones de EcoHealth Alliance, negó que el trabajo con los ratones humanizados cumpliera con la definición de investigación de ganancia de función. Kessler insistió en que los virus de los murciélagos no son potencialmente patógenos pandémicos porque “no se sabe que un virus procedente de un murciélago pueda infectar a los humanos”. Justifica el trabajo sobre el coronavirus W1V1 explicando que “no es un agente notable”, haciendo referencia a una lista de toxinas y agentes biológicos que son vigilados de cerca y que tienen el potencial de presentar una amenaza severa para la salud pública, y que “no se ha demostrado que provoque infecciones en los humanos y no se ha demostrado que sea transmisible entre los humanos”.
Pero la investigación de este grupo sobre los coronavirus de murciélagos se centró en las mismas amenazas que los virus de los murciélagos representan para las personas. Kessler reconoció que, si bien el coronavirus original de murciélago que se utilizó en los experimentos no se propagó entre los humanos, la investigación fue diseñada para evaluar cómo los coronavirus de murciélago podrían evolucionar para infectar a los humanos.
Todos, menos dos de los científicos consultados, estuvieron de acuerdo en que sea cual sea el título que se le dé, los nuevos experimentos presentan serias preocupaciones sobre la seguridad y la supervisión de la investigación financiada con fondos federales. “Desde mi punto de vista, el debate sobre la definición de “ganancia de función” se ha centrado demasiado en los aspectos técnicos. La pregunta que debiera hacerse es si la investigación tiene el potencial de crear y facilitar la selección de virus que puedan infectar a los humanos”, dijo Jacques van Helden, profesor de bioinformática en la Universidad de Aix-Marseille. Los experimentos descritos en la propuesta tienen claramente ese potencial, nos dijo.
La portavoz de los NIH, Elizabeth Deatrick, dijo que la Agencia había examinado las investigaciones y decidió no restringirlas, siguiendo sus propias reglas. “En el año 2016, el NIAID determinó que este trabajo no debía paralizarse en base a las investigaciones sobre la Ganancia de Función (GoF) y el marco posterior del HHS P3CO”, escribió Deatrick refiriéndose a los criterios establecidos en 2017 para orientar las decisiones de financiación de la Agencia, en relación con las investigaciones que tengan relación con potenciales patógenos pandémicos.
Los miembros del Partido Republicano del Congreso han alegado, sin tener pruebas suficientes, que la investigación sobre la ganancia de función en Wuhan fue la responsable de la pandemia de coronavirus. Como parte de una investigación sobre los orígenes de la pandemia, han interrogado por dos veces a Fauci en el Congreso sobre su papel como director del NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas).
En un acalorado interrogatorio celebrado en julio, el senador republicano Rand Paul acusó a Fauci de mentir cuando afirmó que los NIH no han financiado investigaciones sobre la ganancia de función en el Instituto de Virología de Wuhan.
Los expertos dicen ahora que los documentos aportados respaldan la afirmación de que los NIH financiaron los trabajos de ganancia de función, aunque no en el caso específico alegado por Paul. “No hay duda de la pérdida de peso debido a la ganancia de función. Tony Fauci se equivoca al decir que no existe relación”, dijo Racaniello de la Universidad de Columbia, quien señaló que la perdida peso de los ratones se debió a los virus quiméricos de los que se habla en los resúmenes de la investigación enviados a los NIH.
Pero estos documentos no prueban la afirmación de Paul de que Fauci haya mentido, ya que no aclaran si Fauci los leyó. Tampoco apoyan de ninguna manera la alegación de Paul de que Fauci ha sido el “responsable de que 4 millones de personas en todo el mundo murieran a causa de una pandemia”, o que alguien haya causado de forma intencionada la pandemia de Covid-19. Lo que está claro es que los responsables de la NIAID, la agencia que supervisa Fauci, si conocían estas investigaciones.
Un párrafo que describe la investigación, así como dos gráficos que ilustran los resultados, se han incluido tanto en un informe de 2018 sobre las subvenciones a investigaciones sobre los coronavirus de murciélagos como en la solicitud de renovación de 2019. Y los NIH han confirmado que los revisaron.
“Los NIH nunca han aprobado investigaciones para desarrollar coronavirus que sean más peligrosos para los humanos”, dijo la Agencia en un comunicado, haciéndose eco de los comentarios de Collins, el director de los NIH, publicados en su sitio web en mayo. “Las investigaciones que hemos apoyado en China, donde predominan los coronavirus, buscaban comprender el comportamiento de los coronavirus que circulan en los murciélagos que tienen el potencial de causar una enfermedad generalizada”. Una investigación similar financiada por los NIH ha ayudado al desarrollo de vacunas contra el coronavirus, continúa el comunicado.
La Casa Blanca no ha respondido a las preguntas sobre estas investigaciones.
Definiciones variables, carga viral en aumento
El experimento con ratones humanizados encaja en los objetivos generales de la financiación con 3,1 millones de dólares, que lleva por título “Comprender el riesgo de la aparición del coronavirus de murciélago” y tenía como objetivo prevenir una pandemia al predecir las circunstancias bajo las cuales un coronavirus de murciélago podría evolucionar para infectar a los humanos. Los investigadores adoptaron un enfoque ambicioso en tres frentes: detección de personas con una elevada exposición a la vida silvestre; modelos matemáticos y experimentos de laboratorio con virus. Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, ha trabajado en estrecha colaboración con científicos de China durante años, y aproximadamente unos 750.000 dólares de la subvención se asignaron al Instituto de Virología de Wuhan. Casi otros 300.000 dólares se destinaron a la Universidad del Este de China, donde los investigadores realizaron trabajo de campo.
En un estudio de 2005, el equipo de Daszak mostraba que el primer virus del SARS se originó en los murciélagos. El síndrome respiratorio de Oriente Medio, o MERS, estuvo causado por un coronavirus que apareció en 2012 y también se cree que proviene de los murciélagos, que ahora son objetivo principal para los virólogos que intentan comprender y combatir las enfermedades emergentes. Daszak ha sostenido durante mucho tiempo que su investigación es fundamental para prevenir brotes.
Pero la investigación sobre los virus de los murciélagos en Wuhan ha mostrado que infectar animales vivos con virus modificados puede tener consecuencias impredecibles. Un informe de los NIH sobre el desarrollo del proyecto en mayo de 2018, describe a los científicos modificando parte del W1V1 y exponiendo ratones modificados genéticamente a los nuevos virus quiméricos. La investigación publicada en 2017 en la revista PLOS Pathogen mostraba que en las células de un laboratorio, virus quiméricos similares se reproducían con menos eficacia que el virus original. Los NIH citaron esta investigación como una de las razones para no establecer una moratoria en las investigaciones sobre la ganancia de función. “Se trató de una pérdida de función, no de una ganancia de función”, dice el correo electrónico de los NIH (Los NIH también señalaron que los cambios en los virus quiméricos “no se prevé que aumenten la virulencia o la transmisibilidad en los seres humanos”).
Sin embargo, en los pulmones de los ratones humanizados, los nuevos virus parecen haberse reproducido mucho más rápidamente que el virus original que se utilizó para su desarrollo, según un gráfico de barras que se muestra en los documentos. La carga viral en el tejido pulmonar de los ratones fue en ciertos lugares hasta 10.000 veces superior en los ratones infectados con los virus modificados que en los infectados con W1V1. Según Deatrick, portavoz de los NIH, la diferencia en las tasas de reproducción viral, que fueron particularmente pronunciadas dos y cuatro días después de que los ratones fueran infectados con el virus, no representó una ganancia de función porque al final de experimento la cantidad de virus producida por la cepas parental y quimérica se equilibró.
“Las tasas virales eran equivalentes al final de período de experimentación”, escribió Deatrick. El correo electrónico también decía: “Los NIH apoyan este tipo de investigaciones para comprender mejor las características de los virus animales que tiene el potencial de extenderse a los humanos y causar una enfermedad generalizada”.
Los científicos consultados por The Intercept expresaron opiniones diferentes sobre si el aumento de la carga viral podría traducirse en un aumento de la transmisibilidad, que depende de la capacidad del virus para replicarse. Para algunos, el aumento de la carga viral indicó que el virus de ARN modificado podría replicarse mucho más rápidamente que el original en los pulmones de los ratones, lo que probablemente lleve a una mayor patogenicidad y posibilidad de propagación. Rasmussen, de la Organización de Vacunas y Enfermedades Infecciosas, señaló que la carga viral no es idéntica a la tasa de reproducción, y dijo: “Esto muestra que los virus quiméricos se replicaron algo más rápidamente, pero eso no nos dice nada sobre la transmisibilidad. Además, W1V1 alcanzó los mismos niveles al final de experimento. Vemos diferencias en la tasa de replicación viral durante todo el tiempo, pero a menudo no se correlaciona directamente con la patogenicidad”.
Otra cifra que aparece en los documentos sugiere que al menos uno de los virus modificados no sólo mejoró la reproducción viral, sino que también provocó que los ratones humanizados perdiera más peso que los expuestos al virus original, lo cual supone una medida de la gravedad de la enfermedad.
Los NIH advierten de que se debe informar de inmediato sobre el aumento de la reproducción viral, según una nota en el Aviso de Adjudicación que la Agencia emitió en julio de 2016. “No se destinarán fondos y no se pueden utilizar para apoyar las investigaciones de ganancia de función , según el anuncio de la Casa Blanca de octubre de 2014”, decía la nota. Si algún virus quimérico similar al MERS o SARS muestra un “crecimiento de los virus modificados en una tasa superior a 1 orden de unidades por encima de la cepa paterna”, continúa la nota, los investigadores recibirán instrucciones para detener todos los experimentos con los virus y se enviarán los datos a los especialistas en financiación del NIAID, así como al comité de bioseguridad del Instituto de Virología de Wuhan. La replicación mejorada de los coronavirus quiméricos en los ratones humanizados fue hasta de 4 órdenes superior, o sea, unas 10.000 veces, la tasa del virus original. Pero no hay indicios de que la investigación de detuviese.
De hecho, la financiación de las investigaciones con coronavirus de murciélagos se renovó por un período de cinco años en 2019, aunque la administración Trump suspendió la financiación en abril de 2020 en medio de la pandemia de Covid-19 y las crecientes preocupaciones sobre su origen. (La financiación se restableció más tarde, pero bajo unas condiciones tan estrictas que Daszak dijo que eran imposibles de cumplir por su grupo).
Kessler, gerente de comunicaciones de EcoHealth Alliance, también destacó el hecho de que las subvenciones se renovasen en 2019, después de que EcoHealth Alliance hubiera presentado por dos veces documentos con detalles de los experimentos, como una evidencia de que la organización no hizo nada irregular. “Si se hubieran producido violaciones, no se habrían concedido”, dijo.
Una larga historia de controversias
La práctica de desarrollar virus quiméricos para estudiar como podrían resultar más contagiosos ya estaba bajo investigación mucho antes de la aparición de esta pandemia. Los defensores de estas investigaciones de ganancia de función argumentan que pueden ayudar a los virólogos a comprender mejor y defenderse de los brotes que puedan aparecer. Pero los críticos dicen que son irracionalmente peligrosos.
En octubre de 2014, el gobierno federal de los EE.UU impuso una moratoria sobre la financiación de las investigaciones de ganancia de función en los patógenos potencialmente pandémicos que podrían “anticiparse razonablemente” a la propagación en humanos, como se describe en la guía de 2017 del Departamento de Salud y Recursos Humanos. En diciembre de 2017, la moratoria se levantó y fue reemplazada por unas nuevas pautas para la supervisión de las investigaciones que utilizan patógenos potencialmente pandémicos. Los beneficiaros informaron de que el experimento con ratones humanizados se realizó entre junio de 2017 y mayo de 2018. Las investigaciones sobre la ganancia de función volvió a ser el centro de atención en 2020, en medio de las especulaciones de que el Instituto de Virología de Wuhan había realizado investigaciones y que de una manera u otra podía estar relacionado con la pandemia.
Si bien las nuevas informaciones sobre las investigaciones en ratones humanizados no corroboran aquellas sospechas, para los defensores de lo que se conoce como la “teoría de la filtración desde un laboratorio”, da credibilidad a la hipótesis, según Stuart Newman, profesor de biología celular que dirige el laboratorio de biología del desarrollo en el New York Medical College. “Producir coronavirus quiméricos, mezclar y emparejar los RBD (una parte del virus que le permite adherirse a los receptores) y las proteínas espiculares, ese es exactamente el escenario imaginado por muchos de los que creen en un escenario de filtración desde un laboratorio”, dijo Newman. “El hecho de que este fuera uno de los paradigmas de investigación establecidos en el laboratorio de Wuhan… definitivamente hace que el origen en un laboratorio sea más plausible”.
Los documentos sobre la investigación fueron publicados por los NIH después de que The Intercept presentara una solicitud de acuerdo con la Ley de Libertad de Información en septiembre de 2020, y luego presentó una demanda para que se cumpliera. La solicitud tenía la finalidad de obtener copia de estas y otras propuestas de subvenciones que Daszak presentó a la Agencia, así como las comunicaciones que la Agencia hizo sobre estas propuestas. Los NIH rechazaron inicialmente esta solicitud de The Intercept con el argumento de que la publicación de las propuestas de Daszak pondrían en riesgo las investigaciones en curso. Los abogados de la Agencia admitieron más tarde que los NIH no habían revisado muchos de los registros antes de hacer esta afirmación.
“El contenido de las propuestas de financiación plantea serias dudas sobre los procesos de revisión y la supervisión relacionados con la investigación de patógenos de riesgo”, dijo Alina Chan, científica que residen en Boston y coautora del próximo libro titulado “Viral: La búsqueda del origen de Covid- 19”.
Las nuevas informaciones de los documentos justifica una mayor investigación sobre si los investigadores pueden haber omitido información sobre otros experimentos relacionados, a lo cual dijo: “La pregunta es: ¿qué más hicieron en años más recientes que no sepamos?”.
Documentos a los que se hace referencia en este artículo:
Comprensión del riesgo de aparición de los coronavirus de murciélago
The Intercept v. Institutos Nacionales de Salud
------------