por Giorgio Agamben, 25 de julio de 2023
"Ser gobernado significa ser, en cada operación, en cada transacción, en cada movimiento, anotado, registrado, contado, evaluado, sellado, citado, patentado, licenciado, autorizado, postulado, amonestado, prevenido, reformado, rectificado, corregido por seres que no tienen ni título, ni ciencia, ni virtud."Pierre-Joseph Proudhon
Nabokov, en su libro sobre Gogol', intentó definir qué es el pošhlost', la miseria barata y cutre en la que viven los personajes de ese inmenso escritor a cuyo abrigo, decía Dostoievski, "salimos todos". Del pošhlost', emblema, policía y, al mismo tiempo, encarnación es Čičikov, el inefable comprador de almas muertas, es decir, de aquellos siervos difuntos, por los que el amo seguía pagando el testatum [escritura de compra], proporcionándoles así una especie de falsa supervivencia.
No creo estar proponiendo nada descabellado al sugerir que Čičikov es para nosotros un símbolo de quienes gobiernan -o creen gobernar- la vida humana en la actualidad. Como Čičikov, manipulan y trafican, de hecho, con almas que ahora están muertas, cuya única apariencia de vida es que ellas mismas pagan los testatis [gastos legales] y compran los bienes de consumo que se les dice que compren.
Poco importa que esas almas estén realmente muertas o que sólo lo parezcan a quienes las gobiernan, pues lo esencial es que se comporten -y lo hagan bien- como si estuvieran muertas. "Sí, claro que están muertas", dice Cicikov de sus almas, "pero, por otra parte, ¿qué sacamos hoy de los vivos? ¿Qué clase de hombres son?", y al interlocutor que objeta que éstos al menos están vivos, mientras que sus almas no son más que una ficción, responde indignado: "¿Una ficción? ¡Pues sí! Si las hubieras visto... Me gustaría saber dónde encontrarías semejante ficción.
Es bueno reflexionar sobre lo que es un estado tan "pošlost", en el que todo se organiza hasta el último detalle bajo el supuesto de que sólo se trata con almas muertas, a las que hay que registrar puntualmente, contar, sellar y dirigir en la dirección deseada. Si algún alma escapa al recuento y resulta estar invenciblemente viva, uno, cuando no es necesario eliminarla, la aísla o la devuelve a los márgenes. Tal estado-pošlost' sólo tiene, de hecho, necesidad de almas muertas y ¡ay! de aquellos que insistan en estar vivos, en no obedecer los decretos y prescripciones televisivas del teléfono móvil que ha sido providencialmente colocado en su ataúd.
Sin embargo, ni siquiera Čičikov se sale con la suya hasta el final, los que sólo han comprado almas muertas acaban encontrándose con las manos vacías y sólo escapando se libran del castigo. Un día, aunque no se sabe cuándo, las almas que hasta ahora se han dejado tratar como muertas despertarán bruscamente y no es seguro que esta vez Čičikov consiga salvar el pellejo.
Por Giorgio Agamben
Giorgio Agamben. Filósofo. Ha escrito obras que van de la estética a la filosofía política, de la lingüística a la historia de los conceptos, proponiendo interpretaciones originales de categorías como forma de vida, homo sacer, estado de excepción y biopolítica.
----------------
