por Valentina Bennati, 2 de marzo de 2024
A largo plazo, los nitratos presentes en el agua potable pueden ser un factor de riesgo de cáncer de próstata. Así lo pone de manifiesto un estudio realizado en España y dirigido por el Instituto de Salud Global de Barcelona. Los resultados se publicaron en Environmental Health Perspectives y muestran que cuanto mayor es la ingesta de nitratos, mayor es la asociación con el cáncer de próstata.Es decir, los participantes que tenían una mayor ingesta de nitratos a través del agua (media de vida de más de 14 mg al día) tenían 1,6 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de próstata de grado bajo a medio y casi tres veces más probabilidades de desarrollar cáncer de próstata agresivo que los participantes con niveles más bajos de ingesta de nitratos (media de vida de menos de 6 mg al día).
Los autores señalaron que estar expuesto a los nitratos a través del agua potable no significa necesariamente que se vaya a desarrollar cáncer de próstata, pero que, en cualquier caso, la investigación aporta una primera prueba de la asociación, aunque tendrá que confirmarse mediante más trabajos científicos.
Desgraciadamente, la presencia de nitratos en el ciclo del agua está aumentando en todo el mundo debido al uso creciente de fertilizantes nitrogenados y a la agricultura intensiva, y la exposición humana se produce no sólo a través del agua potable, sino también por la ingestión de alimentos.
Los nitratos, una vez ingeridos, se convierten en nitritos y, al reaccionar con aminas y amidas en el medio ácido del estómago, pueden formar N-nitrosaminas (compuestos cancerígenos).
Además, existe el gran problema de los desinfectantes que se añaden al agua para inactivar los patógenos microbianos, por ejemplo, el cloro, que es el más común: tras la cloración del agua, en presencia de amoníaco, se forman cloraminas que, a su vez, conducen a la formación de subproductos nitrogenados como las N-nitrosaminas.
Es posible reducir las concentraciones de nitratos mediante desnitrificación biológica para las aguas superficiales o intercambio iónico para las aguas profundas, pero el tratamiento que, tal vez, ofrezca las mejores garantías, tanto en constancia de rendimiento como en eficacia de reducción, es la ósmosis inversa.
Afortunadamente, como señalan los autores del estudio, una dieta rica en fibra, frutas, verduras y vitamina C también puede reducir el efecto negativo de los nitratos en el agua potable. Razón de más para seguir una dieta rica en verduras frescas, de temporada y de cultivo ecológico o biodinámico.
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