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Una acreditada reputación: Hayes, Syngenta y la Atrazina (II)

Después de que Tyrone Hayes dijese que un producto químico era nocivo, su fabricante arremetió contra él Por Rachel Aviv, febrero de 2014 The New Yorker Syngenta , con sede en Basilea, tiene unas ventas anuales de unos 14 mil millones de dólares en semillas y pesticidas, y financia investigaciones en cuatrocientas instituciones académicas de todo el mundo. Cuando Hayes accedió a realizar los estudios para la Empresa (que en ese momento formaba parte de una Corporación mucho mayor, Novartis), los estudiantes de su laboratorio mostraban preocupación de que las Empresas de Biotecnología estuviesen “comprando las Universidades” y que la financiación de la Industria pudiese comprometer la objetividad de las investigaciones. Hayes les aseguró que los fondos aportados por la Empresa, 125.000 dólares, harían que el trabajo del laboratorio fuese más riguroso. Podrían contratar a más estudiantes, comprar equipos nuevos, y criar más ranas. A pesar de que su laboratorio estaba bien financ...

Tecnología o tecnolatría: ¿a dónde van los cirujanos?

Antonio Sitges-Serra Unidad de Cirugía Endocrina, Hospital del Mar, Barcelona, España RESUMEN La presión innovadora forma parte de la utopía técnico-científica vigente y compromete por igual a cirujanos, pacientes, medios de comunicación e industria sanitaria. Ha hecho aflorar un nuevo tipo de aventurismo técnico con su yatrogenia acompañante que comporta riesgos innecesarios. Los personalismos, la persuasión industrial y la potenciación de las marcas hospitalarias, tanto públicas como privadas, han debilitado los valores y la ética profesional en un entorno en el que la tecnología está perdiendo coste/beneficio y los conflictos de interés han encendido muchas sospechas. Se impone una revisión crítica del culto tecnólatra y una valoración serena de los costes de nuestras intervenciones no solo en la esfera de lo económico sino también en lo que se refiere a la seguridad para los pacientes, a la sostenibilidad medioambiental y a la utilización más eficiente de nuestros dispo...

Las llamadas “ciudades inteligentes”: capitalismo de control

Las ciudades inteligentes o de alta tecnología prometen eficiencia al controlar todo, desde los contenedores de basura hasta los puentes, pero ¿qué pasaría si diésemos marcha atrás y adoptásemos otras más sencillas? Por Amy Fleming, 15 de enero de 2020 The Guardian Desde que los teléfonos inteligentes nos engancharon con sus posibilidades ilimitadas y el aumento de los niveles de dopamina, los alcaldes y burócratas de las ciudades no se cansan de esa idea de administrar las ciudades de manera inteligente. Esto hace que parezcan dinámicas y atractivas para los negocios. ¿Qué es lo que no nos gusta de los "genios" que racionalizan sus competencias en materia de gestión de servicios, optimizan la eficacia y mantienen a los ciudadanos protegidos con un montón de aplicaciones prácticas? No existe una definición concreta de ciudad inteligente, pero las versiones de alta tecnología auguran el uso de cámaras y sensores para supervisar todo y a todos, desde las ...

Organizaciones médicas, ecologistas y científicas reclaman paralizar la instalación del 5G

Una resolución del Defensor del Pueblo reconoce que la implantación de la tecnología 5G en España no ha sido objeto de evaluación ambiental previa. Tampoco se ha hecho en el caso del Plan 5G ni de los proyectos piloto derivados del mismo, en los que se va a utilizar una banda de frecuencias para las que aún no se han fijado los límites de exposición seguros.  No hay garantías para la salud y para el medio ambiente en el despliegue de la próxima tecnología móvil, el 5G, una instalación de redes inalámbricas que ya ha comenzado en varias zonas del globo, entre ellas España. Es lo que señalan representantes de la comunidad médica y científica, de organizaciones medioambientales y más de 192.000 personas de 203 países, que han firmado  un llamamiento  en el que piden a la ONU, a la OMS, a la Unión Europea, al Consejo de Europa y a los gobiernos de todas las naciones que paralicen “urgentemente” el despliegue de esta tecnología. “La implantación del 5G incrementará masiv...

Una acreditada reputación: Hayes, Syngenta y la Atrazina (I)

Después de que Tyrone Hayes dijese que un producto químico era nocivo, su fabricante arremetió contra él Por Rachel Aviv The New Yorker En el año 2001, siete años después de entrar a formar parte de la Facultad de Biología de la Universidad de California, Berkeley, Tyrone Hayes dejó de hablar de sus investigaciones con las personas en las que no confiaba. Dijo a los estudiantes de su laboratorio, donde criaba tres mil ranas, que si al descolgar el teléfono oían un chasquido es que una tercera persona podía estar a la escucha. Otros científicos parecían recordar los acontecimientos de una manera diferente, de modo que empezó a llevar una grabadora cuando asistía a alguna reunión. “ El secreto de una vida feliz y de éxito frente a la paranoia es vigilar de cerca a los que te persiguen”,  le gustaba decir. Tres años antes ,   Syngenta , una de las mayores empresas agrícolas del mundo, había solicitado a Hayes que llevase a cabo experimentos con el herbicida Atrazina, que...

Industria de fabricación del PVC y cáncer: cómo ocultar el alcance de un problema

Después de que se produjeran un número de excesivo de tumores en una planta química, la Industria puso en marcha un estudio para oscurecer el alcance del problema Por David Heath publicintegrity.org Comenzó con un dolor de cabeza, luego se produjeron temblores en las manos. La esposa de Leuwell Malone notó un comportamiento inusual: tenía dificultades para abrocharse correctamente los botones de la camisa y en un incidente con su coche en la cochera, se llevó por delante el calentador de agua. Y finalmente, a los 55 años de edad, este trabajador de la Industria Química acabó en el hospital. La primera impresión del médico que atendió a Malone fue la de que había sufrido un derrame cerebral. Pero fue algo bastante peor. El padre de 4 hijos tenía un raro y mortal tumor cerebral. Durante 32 años se encargó del mantenimiento de las máquinas de la planta que  Union Carbide  tenía al sur de Houston. Malone tenía miedo a los productos químicos, por si algún día podía contr...