Por Colin Todhunter
10 de noviembre de 2019
A menudo se hace referencia a MS Swaminathan como el "padre"
de la Revolución Verde de la India. En 2009, dijo que no había
evidencias científicas que justificasen las preocupaciones sobre
los cultivos modificados genéticamente, a menudo considerados como
la segunda etapa de la Revolución Verde. Sin embargo, en un artículo
de diciembre de 2018 en la revista Current Science, se
argumentaba que el algodón Bt, que produce una toxina insecticida
(el único cultivo transgénico comercial aprobado oficialmente en la
India) había sido un fracaso y no había dado seguridad a los
agricultores para que fuera un medio de vida, principalmente a los
pobres en recursos, a los pequeños y marginales.
El artículo llamó mucho la atención porque, junto con el
científico PC Kesavan, Swaminathan era el coautor.
Concluyeron que tanto los cultivos Bt como los cultivos tolerantes a
los herbicidas son insostenibles a nivel mundial y no han disminuido
la necesidad de los tóxicos pesticidas químicos, la razón de ser
de estos cultivos transgénicos. También se llamó la atención
sobre la evidencia que indica que las toxinas Bt son tóxicas para
todos los organismos.
Kesavan y Swaminathan hicieron una crítica general del paradigma de
los transgénicos. Señalaron que los herbicidas basados en el
glifosato, utilizados en la mayoría de los cultivos transgénicos
del mundo, y su ingrediente activo, el glifosato, son genotóxicos,
causan defectos de nacimiento y son cancerígenos. También afirmaron
que los rendimientos de los cultivos transgénicos no son mejores que
los de los cultivos no transgénicos.
Los autores concluyeron que la tecnología de la ingeniería genética
debería ser complementaria y basarse en las necesidades. En más
del 99% de los casos, dijeron que el tradicional método de cultivo
convencional es suficiente.
De hecho, Kesavan y Swaminathan argumentaron que una 'Revolución
Verde' sostenible basada en un 'enfoque de sistemas' y
'ecoagricultura' garantizaría la seguridad alimentaria equitativa al
asegurar el acceso de las comunidades rurales a los alimentos.
Parte de la crítica contra Kevasan y Swaminathan la ha realizado el
Dr. Deepak Pental, desarrollador y promotor de la mostaza transgénica
de la Universidad de Delhi. Respondió a su artículo con un
artículo en septiembre de 2019, de nuevo en Current Science.
Argumentaba que Kesavan y Swaminathan se han alineado inequívocamente
con ecologistas e ideólogos demasiado fanáticos, que atacan sin
pensar en el uso de la tecnología transgénica para mejorar los
cultivos necesarios para satisfacer las necesidades alimentarias y
nutricionales de una población mundial que, según las predicciones,
alcanzará un máximo de 11.200 millones de personas. Pental añadió
que el análisis de los dos autores sobre las modernas tecnologías
de mejoramiento es un reflejo de sus inclinaciones ideológicas.
Al apelar a tales afirmaciones, Pental se basaba en un argumento ya
utilizado por la industria: las críticas a los transgénicos están
impulsadas por la ideología, no por los hechos, y los transgénicos
son necesarios para "alimentar al mundo". Ambas
afirmaciones no tienen fundamento, pero son empleadas una y otra vez
en todo el mundo por el lobby protransgénicos en un intento por
desacreditar los incómodos hallazgos científicos y a los activistas
que presentan críticas justificadas.
En respuesta a Pental, Andrew Paul Gutiérrez, Peter E. Kenmore y
Aruna Rodrigues contraatacaron con un artículo en la edición de
noviembre de 2019 de la misma revista, "Cuando
los biotecnólogos carecen de objetividad". En él
decían:
“La necesidad de responder al Dr. Pental es importante debido a
su influencia como parte de un lobby que pretende lograr la
aprobación de una legislación sin restricciones para las
tecnologías transgénicas y como proveedor de tácticas para
asustar a la población de que la seguridad alimentaria en la India
se verá comprometida sin ellas”
Y siguen diciendo:
“Ponemos en duda la consideración de si los cultivos
genéticamente modificados son seguros para la salud humana y
ecológica, aumentan el rendimiento y la calidad, están siendo
rigurosamente probados usando protocolos adecuados de evaluación
de riesgos de bioseguridad, y si se están implementando
mecanismos de nivel de investigación de bioseguridad (BRL, por sus
siglas en inglés) en las pruebas de campo. Estos son los principales
aspectos de nuestra refutación”.
Los autores indican los impactos adversos sobre la salud humana de
los transgénicos y los
productos químicos asociados, así como el riesgo real del flujo
de genes y otras formas en que los cultivos y semillas no
transgénicos pueden ser contaminados por sus contrapartes
transgénicas:
“La contaminación genética es de especial preocupación en la
India, que tiene una rica diversidad genética de cultivos, y sin
embargo hay pretensiones para cultivar mostaza tolerante a los
herbicidas (Brassica juncea), que dispone de una rica diversidad y de
cultivo de más de 5.000 variedades silvestres y autóctonas de
mostaza, y de una amplia "familia" de Brassicas que
incluye 9.720 variedades... Debemos preguntarnos por qué las
agencias de regulación consideran la aprobación de la transgénesis
de especies nativas, por ejemplo, el algodón, la berenjena, la
mostaza, el arroz, entre otros”.
Como se menciona en el fragmento anterior, la India tiene una gran
riqueza de especies de plantas que han evolucionado y se han adaptado
a lo largo de milenios. El país cuenta con semillas tradicionales de
buena calidad que se adaptan perfectamente a los suelos, climas y
plagas locales. Y estas semillas necesitan de menos recursos. Por lo
tanto, debemos preguntarnos por qué se está presionando para que se
introduzca en la India la mostaza transgénica de Pental, teniendo en
cuenta que no rinde más que ciertas especies de mostaza que la India
ya tiene.
Al mismo tiempo que abordan los graves conflictos de intereses en los
organismos reguladores, los autores también discuten sobre el
algodón transgénico Bt y la mostaza transgénica, cuya
comercialización se encuentra actualmente en suspenso debido a un
caso de litigio en el que Aruna Rodrigues actúa como demandante
principal.
Proporcionan datos que ponen de relieve el mito
del éxito del algodón Bt en la India. Sin embargo, los
promotores de los transgénicos continúan vendiendo esa historia de
éxito del algodón Bt, que tiene como objetivo impulsar la
introducción a gran escala de los cultivos transgénicos en la
agricultura india partiendo de esta falsa narrativa.
Los autores explican que los actuales híbridos de algodón Bt
transgénico en la India fueron, en efecto, desarrollados como un
mecanismo de 'obtención de plusvalías' que permitió a la industria
de semillas eludir los intrincados derechos legales de propiedad
intelectual: los intereses de los agricultores pobres fueron
sacrificados en aras de los beneficios comerciales de las
corporaciones.
En el artículo también se presentan datos sobre la mostaza
transgénica y los autores argumentan que no muestra ninguna ventaja
en los rendimientos y que sus pruebas y evaluaciones han implicado
incumplimientos de los protocolos.
En la India, varios estudios de alto nivel han desaconsejado la
adopción de cultivos transgénicos. Señalado por la Corte Suprema,
el "Informe Final del Comité de Expertos Técnicos (TEC)"
(2013) fue tajante en cuanto al sistema regulatorio imperante y
destacó sus insuficiencias y los graves conflictos de intereses
inherentes. El TEC recomendó una moratoria de 10 años en la
comercialización de todos los cultivos transgénicos.
Kesavan y Swaminathan, en su artículo, también criticaron a los
organismos reguladores de los cultivos transgénicos de la India
debido a la falta de idoneidad y a los conflictos de intereses
endémicos, así como a la falta de experiencia en los protocolos de
evaluación de riesgos de los cultivos transgénicos, incluyendo la
evaluación de la seguridad alimentaria y la evaluación de los
impactos ambientales. También cuestionaron el fracaso de las
agencias de regulación en llevar a cabo una evaluación
socioeconómica de los impactos de los transgénicos en los pequeños
agricultores con escasos recursos y marginales y pidieron
"economistas capaces que den prioridad a los medios de vida
rurales, y a los intereses de los pequeños agricultores de escasos
recursos y marginales en lugar de servir a los intereses de las
empresas y a sus beneficios".
Como hemos visto con el intento de comercializar la mostaza
transgénica, los problemas descritos por el TEC persisten. A través
de sus numerosas solicitudes a la Corte Suprema, Rodrigues ha
afirmado que la mostaza transgénica está siendo promovida para su
comercialización en base a pruebas deficientes (o sin pruebas) y a
la falta de control público. En efecto, sostiene, ha habido un
fraude científico incesante y una absoluta delincuencia regulatoria.
También hay que señalar que este cultivo es tolerante a los
herbicidas (HT), lo cual, como afirma el TEC, es totalmente
inapropiado para la India, con sus pequeñas explotaciones
diversificadas de varios cultivos.
Rodrigues lleva afirmando desde hace mucho tiempo que la
"regulación" de los transgénicos en la India se produce
en un sistema plagado de graves conflictos de intereses: los
proveedores de fondos, los promotores y los reguladores son
básicamente los mismos. Argumenta que las entidades agrícolas y
numerosos científicos del sector público que trabajan dentro de
estos organismos, junto con una poderosa fuerza de presión, están
hermanados para impulsar los cultivos transgénicos.
La bala de plata de los cultivos transgénicos falla en el
objetivo
Si el lobby protransgénicos está realmente preocupado por
"alimentar al mundo", debería preguntarse por qué el
mundo ya produce lo suficiente para alimentar a 10 mil millones de
personas, pero más de dos mil millones están sufriendo deficiencias
de micronutrientes (de los cuales más de 800 millones están
clasificados como desnutridos crónicos); por qué estamos viendo un
aumento en las tasas de obesidad, diabetes y una serie de otras
enfermedades relacionadas con la salud; y, por qué después de la
Revolución Verde, la gama de cultivos se ha reducido y el contenido
de nutrientes de los alimentos y las dietas ha disminuido.
Las respuestas están en las prácticas, procesos y productos
agrícolas tóxicos que forman parte integral del modelo
prevaleciente de agricultura industrial e intensiva en sustancias
químicas y en la dinámica del sistema alimentario capitalista. En
todo el mundo, este modelo se ha relacionado con los monocultivos de
agroexportación (a menudo con productos no alimentarios que ocupan
las principales tierras agrícolas), el pago de la deuda soberana y
las directivas de "ajuste estructural" del Banco
Mundial/FMI, cuyos resultados han incluido el desplazamiento de un
campesinado productor de alimentos, la consolidación de oligopolios
agroalimentarios globales rapaces y la transformación de muchos
países en zonas con déficit alimentario.
Por lo tanto, la inseguridad alimentaria mundial y la malnutrición
no son el resultado de una falta de productividad.
En cuanto a la India, aunque su situación en las evaluaciones del
problema del hambre en el mundo es desfavorable, el país tiene
alimentos más que suficientes para alimentar a sus más de 1.300
millones de habitantes y, con las medidas de apoyo de políticas
adecuadas, podría aprovechar sus propios conocimientos
agroecológicos autóctonos para hacerlo.
En lo que respecta a los medios de vida de los agricultores, el grupo
de presión a favor de los transgénicos dice que estos impulsarán
la productividad y ayudarán a asegurar a los agricultores unos
mayores ingresos. Esto también es falso y una vez más ignora
contextos políticos y económicos cruciales. Por ejemplo, para
obtener una breve visión de la naturaleza de la crisis agraria de la
India y de por qué los agricultores están abandonando el sector,
recurramos al renombrado periodista P Sainath, quien dice:
"La crisis agraria en pocas palabras es: apropiación de
los recursos agrícolas por parte de las corporaciones. Cuando los
costes de cultivo han aumentado en un 500 por ciento en
una década, que ha resultado en una crisis, ese
proceso también se puede explicar en pocas palabras: el mayor
desplazamiento de nuestra historia".
No es de extrañar, por lo tanto, que incluso con cosechas
abundantes, los agricultores indios se encuentren todavía en
dificultades financieras.
Los agricultores de la India no están experimentando dificultades
financieras debido a la baja productividad. Se tambalean bajo los
efectos de las políticas neoliberales, años de abandono y una
estrategia deliberada para desplazar a la agricultura de pequeña
escala a instancias del Banco Mundial y las corporaciones
agroalimentarias mundiales. Y la gente no pasa hambre en la India
porque sus agricultores no produzcan suficientes alimentos. El hambre
y la malnutrición son el resultado de varios factores, entre ellos
la mala distribución de los alimentos, la falta de infraestructura,
la desigualdad (de género) y la pobreza.
Sin embargo, aparte de dar un giro positivo a los cuestionables
cimientos en los que se apoya la agricultura transgénica, el lobby
protransgénicos, tanto de fuera como dentro de la India, no ha
perdido tiempo en sacar estos temas de sus contextos políticos para
utilizar el eslogan de "ayudar a los pobres".
-------------------------------