por Benedikt Haerlin, 7 de julio de 2023 Arc2020 Añadir, eliminar o intercambiar pares de bases individuales en el genoma puede suponer una enorme diferencia en el funcionamiento de una célula y en las propiedades de todo un organismo. Es un poco como la definición de Johann Sebastian Bach de tocar el piano con destreza: basta con pulsar la tecla adecuada en el momento adecuado. Así de sencillo, pero así de difícil. Ahí reside el atractivo de la ingeniería genética, pero también su riesgo. La Comisión Europea propone ahora que las plantas modificadas genéticamente en hasta veinte puntos diferentes del genoma se consideren "equivalentes a las plantas convencionales". En estos veinte sitios se puede suprimir o invertir cualquier número de pares de bases (nucleótidos), alterar o sustituir completamente hasta 20 pares de bases, sustituir cualquier longitud de secuencias contiguas de ADN por secuencias afines y realizar cualquier otra alteración de cualquier tipo que ya se pro...
"Ni la ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho y que no nos pase nada del otro mundo" Mentiras Principales, Agustín García Calvo